Todo lo demás, es un sueño...

Todo lo demás, es un sueño...
...sueña que es cierto

domingo, 29 de noviembre de 2015

ESCRITORIO PERDIDO:Solo para solitarios

Fuente: grupoeditoresvenezolanos.com
Llegando de trabajar me encierro en aquel mundo que solo se admite uno. Con la justa entro yo, mi conciencia viene conmigo, porque si no, creo que se quedaría afuera. El trabajo de escribir (si es que llega a ser trabajo en algún momento) es para solitarios y si uno no lo es, se convierte en un ermitaño a la hora de hacerlo.

Es inspirador saber que Bolaño, tras sus sin fin de labores del día, trabajando en otras cosas lejos de la literatura, escribiera por las noches. Stephen King, mi platónico mentor, escribía por las noches en un improvisado estudio después de dictar clases. Ni qué decir acerca del maestro Ribeyro en París. Así que yo, después de trabajar, escribo.

Las noches se han hecho para escribir, para crear. No puedo estar enganchado en las teclas ni mover los dedos con la misma fluidez que por las noches. El sol me molesta, el ruido inherente de la mañana no me concentra, por eso busco la seguridad y la paz de las madrugadas; donde estoy yo, yo, yo y yo.

El silencio desaparece con mi tecleo, cual fantasma de la ópera, creo sinfonías mientras tejo un texto. Ya sea una reseña, un mamotreto de letras o intentos fallidos de una novela, ahí estoy, dándole duro a un estilo de vida, a una forma de sentir la literatura. Saboreo una que otra novela y voy aprendiendo cómo hilvanar ciertas ideas, sin embargo, la noche me llama para sucumbir ante temperamentales inspiraciones.

Labor de solitarios, como la lectura. El escribir es para quienes tienen a la nada alrededor, así como cuando uno queda prendido de una novela, todo lo demás desaparece. Despertarte por las noches con una idea puede ser fatal, ya que el furor desaparece al amanecer si no se le ha aprovechado en el instante mismo. 

sábado, 28 de noviembre de 2015

¿QUÉ VAMOS A LEER?: Off the record.


Nunca antes el mundo del periodismo fue escenario de una novela de misterio, humor y verdades al desnudo. Como comunicador, debo confesar que cuando vi el título: Número cero (Lumen, 2015) se encendieron mis alarmas y la curiosidad me empujó a tomar el nuevo libro del italiano Umberto Eco.

Y es que, la edición cero, en periodismo significa realizar un ejemplar de ensayo antes de la publicación oficial para el mercado. Es así como la pluma de Eco traza la línea editorial de la que sería una novela llena de revelaciones –que muchos sabemos, sospechamos o nos son bastante obvias- que a veces preferimos soslayar.

La historia está ambientada en 1992 en Italia y gira alrededor de un viejo periodista llamado Colonna, quien es encomendado a encabezar un proyecto bastante sombrío: dirigir un periódico (“Domani”) que jamás verá la luz del día. El objetivo del misterioso personaje que financia el periódico es el de chantajear a las altas esferas del poder en Italia para que lo acepten como uno de los suyos.

En esta labor contará con un grupo variopinto de colegas, entre los que destacará Braggadocio, quien lo llevará a una peligrosa investigación que involucrará desde el mismo gobierno italiano hasta el propio Vaticano en una conspiración criminal descabellada.

Fuente: coleccioneslaira.cl
Entre humor y misma dinámica de espías es como Número cero seduce al lector. Mezclando romance alturado, datos detectivescos y recursos policiales, buen manejo de la intriga y un poco de ensayo al develar la moral y triquiñuelas de los medios de comunicación es como Eco nos cautiva.

El final es un golpe brutal al lector, para mí lo fue, hasta me sobresaltó. La reflexión es tan reveladora que nos convence de la razón por la que la población se conforma con más de lo mismo en las noticias y el apego inútil a los programas de espectáculos, por ejemplo y la banalidad de la televisión basura.

*Una parte más que interesante y para analizar es cuando uno de los periodistas propone hacer una nota acerca del uso de los celulares (que recién se asomaban en los 90’s) para lo cual, el jefe editorial no lo considera importante y sostiene que será una moda pasajera de no más de dos años de duración ya que, “la gente lamentará perder la conversación privada, cara a cara… y la factura será astronómica”. Reí mucho con eso. 

jueves, 26 de noviembre de 2015

¿QUÉ VAMOS A LEER?: Vivir el recuerdo.


Detrás de un gran hombre hay una gran mujer y detrás de un palacio, existe una mujer que lo engalana. El palacio de la felicidad (Planeta, 2015), primer libro de Dante Trujillo, fundador de la revista literaria Buensalvaje, ha significado una crónica callejera y sentimental de aquellos deseos más ocultos que guarda el corazón.

Seis historias en las protagonizan mujeres, las cuales deben enfrentarse con la cotidianidad de la ciudad de Miraflores, sin embargo, un halo sobrecogedor las cobija, ya que son ellas las que alteran un poco el universo de algunos hombres.

Fuente: clasesdeperiodismo.com
A lo largo de cada historia iremos descubriendo que siempre hay un hilo que nos ata al pasado, que nos llama a ver hacia atrás. Ya sea una misteriosa mujer en un club de campo, una librera o una mujer que recibe anónimos con dinero, no podremos escapar de la sensación de vacío tras terminar de leer por lo que van pasando y  con ello, a los hombres que involucran.

El palacio de la felicidad trata de plasmar la identidad de una sociedad, personas comunes de a pie, gente acomodada en el distrito más acaudalado pero con las cadencias más básicas que cualquiera. Sin duda, una entretenida apuesta al mundo real, a la nostalgia a nuestros lazos como seres humanos y el cariño al prójimo por sobre todas las cosas.

*Camila Cisneros comienza a experimentar un desbarajuste en su vida profesional, personal, familiar e íntima cuando recibe sobres anónimos que contienen dinero para pagar una antigua deuda de la cual no sabe absolutamente nada. Un relato inquietante de inicio a fin. 

domingo, 22 de noviembre de 2015

¿QUÉ VAMOS A LEER?: Nunca olvides a la familia.


Una oferta que no podríamos rehusar, francamente. Una novela apasionante, un drama apasionante, un obra estupenda. El Padrino (Ediciones B), sin duda, desde su aparición, revolucionó el mundo del crimen como se tenía concebido hasta entonces (de la misma manera que su adaptación al cine).

Escrita por el italo-americano Mario Puzo y publicada en 1969, esta obra nos introduce a la intimidad y pasiones de una familia forjada por la pobreza y el crimen. Los códigos de amistad, honorabilidad y respeto erigían una legitimación de la envilecida mafia. Ojo, más no apología.

Aquí podremos conocer la verdadera imagen del personaje que encarnaría Marlon Brando, aquella que pasma a quien lo lee, ya que nos presentan a un don Vito Corleone robusto, un tanto bajito “como un bulldog”, pero con un respeto tal, que todos los que le rodeaban se sentían complacidos de servirlo. Esto denota una estima desinteresada y legítima, al punto en que nos preguntamos; ¿qué poder tiene este señor para generar semejantes reacciones?

Fuente: izquierdacasual.files.wordpress.com

Para los fanáticos de la trilogía de Francis Ford Coppola, no saben de los datos, intimidad, situaciones inéditas (como si se tratara de un Bonus que incluyen los CD’s) de lo que se están perdiendo al no leer el libro. Podremos conocer las verdaderas motivaciones de Michael Corleone, por qué Fredo fue relegado, del origen del patriarca, entre otras.

Los sentimientos vertidos y mucho de lo trajinado de esta familia han sido tomados de las propias experiencias del autor quien es de origen siciliano. Respiraremos mafia, honor, traición, amor, decepción, venganza, la decadencia y deterioro del respeto entre los propios capos criminales. Nunca antes se logró retratar al ser humano con todo lo que esto implica, dentro de este entorno tan envilecido y cruel como lo es estar al margen de la ley.

*Puzo hizo historia y alcanzó la inmortalidad al darle un poco de su aliento a estos personajes que ahora son leyenda. La relación entre Michael y Kay conmueve tanto al punto de sufrir junto con ella la angustia que la atraganta mientras ve a su esposo hundiéndose cada vez más en el fango del crimen, nicho al cual juró jamás llegar.

martes, 17 de noviembre de 2015

¿QUÉ VAMOS A LEER?: El monstruo que llevamos dentro.



Esta noche es tan triste, tan tenebrosa que hasta tú te ves temible. Eres realmente temible. En circunstancias no es necesario apelar a lo sobrenatural, a apariciones, presencias demoníacas o pactos, ya que si buscamos verdaderos monstruos; los encontraremos dentro de nosotros mismos.

Todos podemos ser un monstruo. Eso define perfectamente a Todo oscuro sin estrellas (Debolsillo, 2010), conjunto de cuatro novelas cortas escritas por Stephen King, el afamado maestro del terror contemporáneo.

Dicho libro fue ganador del Premio Bran Stoker por Mejor Colección. Aquí conoceremos el verdadero horror que yace en el interior más negro de las personas; ya sean las parejas, amigos, compañeros o perfectos desconocidos. La perversidad acecha, la perversidad abunda y aquí salta las páginas y nos mancha la cara.

Fuente: notreligious.typepad.com

El despliegue en cada relato que realiza King es tremendo: Exploraremos en 1922 los límites y alcances de la ambición desatada, en Una extensión justa comprenderemos lo poco que conocemos de nosotros mismos y de la malignidad de la propia envidia. Camionero grande es un policial impresionante, macabro, lleno de repulsión, abuso y venganza descomunal. Finalmente, Un buen matrimonio revela la cara menos conocida de la persona que más creemos conocer como lo sería un marido. Sin aliento.

¿Estaremos listos para semejante viaje hacia los rincones más pérfidos de la gente? Nosotros guardamos tales tinieblas que ni la noche más estrellada podrá contra el espeso telón de aquella perversidad que ocultamos, unos más que otros. 

domingo, 15 de noviembre de 2015

¿QUÉ VAMOS A LEER?: ¿Sexo débil?


Vivimos en un mundo injusto, que es lo mismo al decir machista, para qué negarlo. Esa podría ser la premisa principal del libro Tres mujeres (Animal de Invierno, 2015) de la escritora peruana Susanne Noltenius.

Como lo dice su nombre, esto se trata de tres relatos; pero lo que rompe la monotonía son los nombres de los mismos: Divorciada, Casada, Soltera. Propuesta atractiva para cualquiera y más desde el punto de vista argumental.

Aquí veremos el conflicto personal de sus protagonistas, no solo con la sociedad que las rodea, sino con sus propias familias, su entorno más íntimo, el que se supone que deba ser la armonía para no volverse locas en la jungla del mundo de afuera.

Conoceremos las pasiones, preocupaciones y dilemas emocionales de estas mujeres, profesionales, sin complejos y con esa chispa de superación que exige el mundo actual, que intentan mantener ese equilibrio entre lo laboral y lo familiar, el afecto de pareja y el de madre.

Fuente: books-marketplace.com
Notaremos cómo es que el destino les juega ‘chueco’ a aquellas personas que intentan nadar contra corriente en un mundo plagado por el dominio masculino lleno de prejuicios y altanerías, también de la renuncia de los sueños personales por los hijos y la estabilidad del hogar, aunque los resultados sean más que ingratos.

Tras casi 10 años de no haber publicado otro libro, después de “Crisis respiratoria” (2006), Noltenius  nos empapa de historias con un contexto profesional (la autora estudió administración de empresas) y referencias del manejo corporativo donde se desenvuelven sus personajes y se desarrolla la acción. Más actual y coyuntural imposible.

*En el relato “Divorciada”, la protagonista trata de sobrellevar la carga laboral donde se convive con la corrupción bajo el consejo de su jefe de que “si se sale de la pecera, se ahogará”. A la par, intenta dedicarles tiempo a sus hijos adolescentes e impedir que su exmarido consiga la custodia de éstos. 

sábado, 14 de noviembre de 2015

¿QUÉ VAMOS A LEER?: El terror de la vida real.



El miedo se esconde y el peligro acecha, pero no en las sombras, sino detrás de la luz de un monitor, celular o una cámara de seguridad. Los atacantes (Páginas de Espuma, 2015) el conjunto de relatos del mexicano Alberto Chimal es una grata aparición a la literatura fantástica de terror contemporáneo.

Aquí, como escribe en una de sus historias, no veremos seres extraños con tentáculos, psicópatas disfrazados ni nada paranormal, sino que veremos al que está sentado al lado del autobús, al contacto que le dimos “Aceptar” en redes sociales y a los que se ocultan detrás de caras comunes.

Ellos son los atacantes, los que no aparentan, los que son cualquiera y ninguno a la vez. La temática encierra a acosadores que sin importar que cambiemos de casa, número o apariencia, siempre sabrán hallarnos, desquiciados que querrán hacernos daño sin saber que están más cerca de lo pensado y misteriosas personas que son capaces de desfalcarnos emocional y laboralmente.

Fuente: specimens-mag.com
Los relatos que Chimal nos presenta no solo sacan toda la demencia de sus personajes, sino que los sentimos tan reales y auténticos que más que ser ficción es como si fuera un registro del mundo tecnológico actual.

Pensarás dos, tres, cuatro (no veces) horas antes de aceptar una solicitud de amistad, enviar un mensaje por e-mail o en creer lo que graban algunas cámaras de seguridad. El verdadero horror yace en el mundo real, más que en lo imaginario.

*En “Aquí sí se entiende todo”, cuento cortito, sustancioso, aterrador (el nombre lo dice todo), te quedarás inmóvil dándole vueltas al asunto. Si están en el carro… la impresión es más que inquietante.


viernes, 13 de noviembre de 2015

OTRAS PASIONES: Ganar siempre será bueno


Fuente: Reuters
Cómo es posible que un hecho tan simple pueda alegrar a tanta gente, hacer que muchos vayan contentos a trabajar al día siguiente o que por las calles haya fiesta y no lo digo porque cayó justamente viernes.

La selección peruana por fin ganó sus primeros tres puntos por las eliminatorias para Rusia 2018 tras haber perdido sus dos encuentros iniciales. Otra vez Paraguay nos “concedió” el ‘play de honor’. Y es que, desde el proceso para Corea y Japón 2002, no perdemos contra ellos cuando jugamos en casa: 4 triunfos (con este último) y un empate (2009).

Nos alegramos, cantamos, brindamos, renegamos pero al final conseguimos sumar. ¿Sirve para clasificar? Todos se lo preguntan. La respuesta no es clara, porque en el fútbol la lógica no existe, así que mejor no pensemos en eso, ya que solo es un triunfo, sin embargo, para nosotros lo es todo.

Por el que se amaneció por una entrada, por el que le hicieron ‘bullying’ por tener fe o comprar a un revendedor (sin comentarios), para los que escucharían el encuentro por radio… Para todos es el triunfo. “Por las puras porque no iremos al mundial”, “Brasil nos goleará”, “Perú jugó pésimo”. Puede ser, muy probable y sí, pero eso no nos quita que ganamos y eso siempre será bueno: Ganar.

Fuente: Elpopular.pe
Farfán sin mucha espectacularidad, anotó un gol que, nuevamente, alegra a todo un país. Lejos de cualquier absurda tendencia que armará la prensa de espectáculo, es el mejor jugador que tiene la selección. Podrá ser mil cosas, pero cuando viste la bicolor responde y eso, al hincha por lo menos, le sobra.

El furor pasará, la estadística alarga la ‘paternidad’ con los guaraníes que no pueden en Lima desde hace 15 años, Jefferson sumó 22 goles con la selección, a cinco de Cubillas en la tabla de goleadores nacionales, pero eso es materia para revisar en frio, ya que queremos seguir celebrando. ¡Que así sea!

jueves, 12 de noviembre de 2015

¿QUÉ VAMOS A LEER?: Desolación, confusión. Ella es Samanta Schweblin.

La soledad está a la vuelta de la esquina… o mejor dicho en el rincón de cada casa. Es por eso que les invito a zambullirse de lleno a la experiencia mágica de los relatos que componen: Siete casas vacías (Páginas de Espuma, 2015) de la escritora argentina Samanta Schweblin.

Este libro fue merecedor del Premio Internacional de Narrativa Breve Ribera del Duero en España, concurso literario fundado en 2008 dirigido a cuentos en castellano y por primera vez lo consigue una sudamericana. El mérito no solo es aquel, sino el de haber construido un universo como solo el cuento argentino puede diseñar.


Como arquitecta y heredera de la tradición gaucha en narrativa, Samanta nos presenta siete relatos conmovedores, un poco escabrosos y plagados de alegorías mágicas acerca de la relación con los padres, abuelos, esposos e hijos.

Fuente: leeresunplacer.com.ar
Con toques de humor, nostalgia y un aura melancólica, nos provee una visión privilegiada de sus mundos, los cuales están bajo la sombra de la soledad, un toque de realismo mágico y un puro instinto de joder del ser humano.
Siete casas vacías esperan nuestra presencia y no podemos dejarlas más tiempo solas, es más, debemos llenar sus vacíos, añoranzas y locuras; como abuelos corriendo desnudos por el jardín, una vecina neurótica que no tiene memoria ni cuando repite las cosas o de señoras que roban azucareros para enterrarlos.
*Un hombre sin suerte, relato fantástico que los hará delirar de la risa, temblar de un espanto simpático y deleitarnos de lo mágico del cuento de Schweblin como una Fellini. Literalmente, perderán la ‘bombacha’ de la emoción.

miércoles, 11 de noviembre de 2015

¿QUÉ VAMOS A LEER?: Tras las huellas del pasado.


El pasado es una variable constante en muchos, por no decir en casi todas las personas. Sin embargo, a pesar que, por dignidad, a veces se diga que uno nunca debe mirar hacia atrás, es inevitable el ejercicio de ver el retrovisor y estar tentado a ir de retro.

Así perece haberlo entendido Leonardo Padura, cuando escribió los relatos que componen el libro Aquello estaba deseando ocurrir (Tusquets, 2015). Dicha recopilación se publicó justo cuando se le otorgó el premio Princesa de Asturias de las Letras por su obra y calidad literaria.

Y es que, el cubano ha sabido no solo derribar muchos mitos para lectores poco asiduos a la literatura del caribe, la que se baña con el calor del sol y que tiene una deliciosa voz que arde por ser escuchada.

Fuente: estaticos.elperiodico.com/
Los 13 relatos que se presentan, fueron escritos entre 1987 y 2009. Éstos nos trasportan a tiempos mejores en la sabrosa Cuba, la cual vivía sus últimos días de “libertad”, antes de la revolución. Personajes que rememoran épocas fantásticas, llenas de amistades, sensualidad, amores y añoranzas.

Padura plantea que el pasado debe quedar donde está: en el pasado, “atrás” y que no debemos traerlo al presente, ya que de hacerlo, no nos gustará nada lo que veremos. Si este vuelve, bienvenido sea, mas no hagamos esfuerzos por traerlo.

Esto evidencia claramente que los recuerdos deben mantenerse intactos, tal cual los dejamos, al igual que las personas que los componen; antiguos amores, viejos lugares y cómo no, un país distinto.

Sus personajes son seres desolados, con nostalgias más grandes que sus pensamientos y con ese deseo ardiente de regresar al pasado. Esto se vive y se respira en el relato que me llevó a esa Habana sazonada por casinos y clubs: “Nueve noches con Violeta del Río”.

Solo nos queda leer. Recordar y leer a ver si después de esta experiencia, no creeremos que Padura rompe todo prejuicio acerca del “monopolio” literario de otros países y tradiciones norteamericanas y sudamericanas donde solemos encasillarnos –me incluyo-. Desearemos volver y creer que aquello estaba deseando ocurrir. 

martes, 10 de noviembre de 2015

OTRA CRÓNICA: O somos muy buenos, que somos idiotas…




¿Cuándo dejamos de ser buenos? Creo recordar otros tiempos en que todo iba mejor, donde las cosas no solo eran fáciles, sino que conspirábamos para hacer todo al revés y divertirnos. ¿Cuándo perdimos la brújula y comenzamos a ofendernos los unos a los otros?

Parece que vivíamos una fantasía dentro del mundo real y cuando nos tocó escapar de aquella, nos fuimos de cara. Y nos dolió, nos dolió bastante feo. Éramos buenos y nos reíamos de todo. Jugábamos y no tomábamos nada en serio, solo ron con cifrut.

Creo que nos quedan dos opciones en este mundo real, tan lejano del mundo que construimos alrededor de una desolada carpeta despreocupada y común: Ser muy buenos y parecer idiotas…o ser malos y que nadie espere nada bueno de nosotros porque si no, seríamos idiotas.

¿Por qué me dices que ya no tienes comunicación con ella si antes todo era pura risa y payasadas? ¿Por qué será que ahora no nos hablamos con la misma confianza que otras veces? ¿Por qué si nos vemos por la calle, no nos conocemos? ¿Por qué nos dejamos llevar por los deseos que por la lealtad de la amistad? ¿Por qué no nos abrazamos? Y la pregunta central: ¿Por qué llegamos a esto?

Creo que nuestro propio mundo era mejor. Trabajar y no tener tiempo nos ha matado. Nuestro dinero y nuestra ropa nos han mareado. Nuestros sueños y ambiciones nos han distanciado. Nuestras parejas nos han extraviado. Nuestros ojos se han abierto y nos han avergonzado. Nuestra autosuficiencia nos ha secuestrado. Nuestros complejos nos han desintegrado. Nuestras lenguas nos han peleado.

Si te vi por la calle, de nuevo, no te he visto y si te vi; no te reconocí y si te reconocí, entonces… lo disimulo con mis lentes polarizados. Si escuché de ti, de lo bien que te va, entonces, que te siga yendo igual y si te va mal; te lo mereces. ¿Cuándo comencé a ser así?

Creo que mi trabajo me ha apasionado: Veo a mi jefe tan empecinado en hacerlo todo con cariño y mi vista se ciñe a un solo ángulo. Mis estudios me han absorbido como un jugo de fruta, toda la pulpa está concentrada en aprobar, en mejorar. Ya no hay tiempo para reír con ustedes. Voy a formalizar y mi vida cambiará, pues, lo que fue ayer, mañana no será: simplemente, no me acuerdo más.

¿Cuándo nos desviamos y nos olvidamos de ser buenos? ¿Será que nunca lo fuimos? Mentira. Me dices que es mentira pero no lo creo. Siempre vivimos en el mundo real, pero entonces, ¿qué era todo aquello? Tal vez la ilusión de un mundo mejor. Si tan solo la tristeza pudiera describirse, todo el mundo entendería.

Fuente: culturacolectiva.com

¿Qué nos pasó? ¡Nos mudamos!
No. Nos jodimos, que es diferente. Ya te olvidaste cuando te quedaste en mi casa y desayunamos juntos. Cuando me invitaste a almorzar al ‘huequito’ de siempre cuando no acabábamos de escribir una pauta. Ya ni recordaba las veces que me prestabas el celular para llamar y llamar cuando mi hermano estaba mal. ¡Ni qué hablar cuando te pasaba las respuestas aun cuando me podían jalar huevón!. "Puta que si eres ingrato mierda".

Ya te olvidaste cuando metiste ese gol y te cargamos como si fueras ‘manguera’ Gotze en la final del mundial. ¿Acaso no recuerdas cuánto jodías cuando la flaca te hacía sufrir y nos llamabas para que habláramos mientras le dábamos vuelta al parque? ¿Y la vez en que ofrecimos mecharnos con el enamorado de la flaca que te cagó si este se te hubiera achorado? O en aquella tarde en que perdimos la final por goleada y lo primero que hice al escuchar el pitazo final fue abrazarte cuando te hincaste de impotencia. Y cuando te fuiste presuroso al baño después de la pichanga y te seguí para darte ánimo cuando estabas deprimido.

No me digas que se te olvidó que nos diste la espalda por aquella flaca que te cagaba la existencia y aun así siempre estuvimos ahí. Ni qué decir de tus trampas, que te las maquillábamos, pero te puteábamos porque a la larga, eras una mierda, pero seguíamos ahí. Ya fue pues, vamos a tomarnos un roncito.

Todo era así de fácil. Y todo nos iba bien, todo era bueno. Entonces, ¿cuándo dejamos de serlo? Cuándo dejamos de lado nuestras caminatas por Jirón, por Polvos, por el Real, por la Exposición, por Marle, por la Casita. ¿Cuándo la cagué?

¿Qué pasó con los pies de sol cincuenta, los polos chongo, los lomos saltados, los guiones a última hora, las improvisaciones, las imitaciones, las locuciones, las risas, el fútbol, los ‘chuchasumadres’, los ‘bota el chicle mierda’, las cabinas ‘súper privadas’, los cigarros por los pasillos, los días enteros sin almorzar sin razón, la publicidad gratis a Dj Tanga, el ‘zoko’, ‘Luchín’ Cárdenas, los informes con Vicente y Eloy, las apariciones con ‘lechuzo’, el roba Depor, el gordo ‘gomocito’, del dios ‘Tiki’, el Rally Dakar, Anna Polina, el maldito que solo jala a sus ‘mujeres’,el “Universidades NO” del tío ‘Marka’ (maldito pingüino), el "Cristi", aquella final de la Copa del Rey en el patio de comidas, los mangos de Chulucanas, Lo es todooo, tokio,…? ¿Sigo?


¿Ya no me acuerdo? ¿Qué pasó conmigo? ¿Será que me he olvidado que en algún momento fui bueno y que todo lo que nos rodeaba y unía también lo era? O acaso fui demasiado bueno al punto de ser idiota o… No sé.   

miércoles, 28 de octubre de 2015

OTROS CUENTOS: Momento incómodo





Esperar puede ser la excusa perfecta para muchas interpretaciones. Perfecta para tantas cosas. De reojo lo miro y me siento tan idiota. Él me mira, pero está ocupado con su celular. Había otro tiempo en que era yo el que esperaba, pero era a la salida del baño de mujeres, aunque de eso ya pasó mucho. Ni se acordará. 

Lo veo con una camisa rayada bastante bonita, un pantalón beige a la medida y un llavero de lo más elegante que sobresale de su bolsillo. Los zapatos brillan, son de un marrón sobrio y su reloj de eslabones plateados me hace guiños al rebotar descaradamente la luz de la estancia. 

La noche era bastante fría, el aire violento me encantaba cuando hacía ondear los bordes de mi saco blanco. Mi camisa negra no sé si será del mismo material que la suya, pero lo que sí es cierto es que no hemos dejado de vernos con un incómodo disimulo desde que esperamos. 

Se escuchan las respiraciones y es como un escándalo cada vez que inhalo y exhalo. Qué más puedo hacer ante él, de quien he escuchado tanto. El ramo de rosas está en mi regazo y siento que llevo un muerto conmigo, ensangrentado, con un puñal clavado, ya que pesa tanto aquella evidencia que produce que se formen conclusiones en una mente más perspicaz –aguda, pero perspicaz-. 

II 

Sigue ahí, con el mismo tic de su pierna. Tiembla y tiembla como si quisiera ir al baño o será porque está apurado de que salga. Su saco blanco no se ve tan mal, no está del todo mal, pero cada vez que lo veo de reojo nuestros ojos chocan como si quisiéramos ver al otro distraído, sin embargo coincidimos de manera tan infantil. 

Esas rosas que lleva no me agradan. Se está confundiendo, no sabrá en qué emplear su tiempo tal vez. Algo está haciendo mal para que éste compre esos detalles. Nada justifica esas sutilezas. No cualquiera lleva consigo esos regalos haciéndolos pasar por una tarjeta de felicitaciones. Hay una enorme diferencia entre una pulsera y una cadena. En este caso, de una flor y unas rosas. 

Si le hablo, ¿qué me dirá? A lo mejor ni siquiera sabe qué decir. Además, qué le puedo decir, ¿te gustó el acto? Me dirá que sí y después seguirá el silencio para que hable yo, después me contestará con monosílabos y seré el que deba siempre decir más de tres palabras juntas mientras se la dejo más y más fácil. 

III 

Cada vez siento esto más pesado. Me inculpa y me delata. Me deja al descubierto, desnuda intenciones que ni siquiera he pensado, además hago el ridículo con él aquí. ¿Quién iba a pensar que vería la puesta dos veces? Claramente, siendo generoso con mi propia torpeza, uno de nosotros sale sobrando aquí… 

Sigue con el celular, pero se le escapa una mirada. Se pasea por mi vestimenta. Estamos elegantes como lo ameritaría la ocasión, pero sí, uno de nosotros acaba sobrando. Me lleva como dos cabezas, sus ojos son serios, su rostro duro y bastante severo en su facciones. Evidentemente su ceño es fruncido de nacimiento; se le arruga la frente y su cabello, como una coliflor, se le arma hacia arriba y por los costados. Escucho un largo suspiro como si fuera un búfalo. No sé por qué creo que romperá el silencio con una pregunta agresiva. 

Las rosas parecen una alarma. Tal vez habrá un problema. 

IV 

Tiene cara de asado. El brother solo mira y mira. Le fascina estudiar el entorno. Noto cierta torpeza en sus rasgos, su forma de estar quieto. Es muy nervioso, pero percibo una maligna sagacidad que no me agrada. Creo que en cualquier momento soltará un grito violento como loco; lleno de frustración. No lo culparía por sentirse frustrado. 

Escuché que le gustan estas cosas, pero sus refinados gustos de los que, en puntuales situaciones me las hicieron saber como una molestísima anécdota, parecen exageradas. Es como si este pata le encantara comer canchita, ver tele, tomar chelas, nada fuera de lo normal. Tiene una cara como que no ha dormido, sin embargo está tan lúcido como para estar inquieto. 

Debe estar con algo atragantado, alguna presión que lo va hacer explotar. A lo mejor tiene ganas de generar pelea. Pero para eso se necesitan dos, no me interesa enfrascarme en algo tan innecesario. Debe saber que desde el momento en que compró eso, ya perdió totalmente. Lo sabe, solo que… 

V 

Menudo momento en que la tensión es tan sólida que me petrifica las manos. El maldito celofán es tan ruidoso como teclear a medianoche de forma compulsiva mientras en la habitación del costado duermen papá y mamá. Han pasado tres minutos y es como si fuera suficiente como para ver una maratón de “Los diez mandamientos” y “Ben Hur” con todo y comerciales. 

Controlo el tic tac y el contraste entre mi reloj y el suyo. Así que, cada vista es un vergonzoso recordatorio. ¿Por qué? Dijo en una ocasión que era una gran inspiración, admiración y todo lo positivo que termina en ción. Parece mudo, es como si en su maciza presencia, como un tótem de roca, el silencio fuera la fuente de su poder dominante. 

Si hablo, a lo mejor me mirará con ese gesto de asco que cualquiera pondría en su lugar. Yo lo pondría, creo que sí. ¿Lo pondría? Lo pondría. Menudo momento incómodo en que coincidimos para conocernos al fin. Destino gracioso el que amaña las cosas, mira dónde venimos a estar. Aquí al lado… 

VI 

Si le hablo será capaz de lanzar absurdas frases al aire. Mejor dejo que su propio bochorno termine por acabarlo. ¿Y si no? Tengo confianza, pero no me agrada tenerlo acá. Me arruina la noche. Voy a dejar el celular, ¿para qué perder el tiempo? Ya veré qué hace si cruzamos miradas sin muros ni trabas. 

A ver si me equivoco o tengo razón. Como veo las cosas, se sentirá tan comprometido a decir algo al ver mi estado de serenidad al dejar el celular en el bolsillo que tendré el entorno dominado. Estará pisando mi terreno, mi lugar. Deberá mover su ficha y cuando lo haga, no me sorprenderá. Él tendrá que soportar mis monosílabos. 

Tengo todo previsto. Ahora nada nos impide hablar. Cayó el “Muro de Berlín”. ¿Qué vas a hacer? ¿Hablarás? Pues, lo tengo previsto. Mirarás al vacío abochornado. También lo sabré. Clavarás tu vista al piso como niño castigado. Está dentro de lo planeado. ¿Qué vas a hacer? Su pierna ha dejado de moverse y su respiración hace crujir el celofán. 

VII 

Guardó el cell, a lo mejor quiere hablar. Su pétreo semblante es tan inamovible que siento curiosidad de contemplar sus gestos a ver si por los vértices y vacíos no caen hilos de polvo y tierrilla. A lo mejor quiere decir algo. Debo relajar mi semblante, ya que lo peor sería cuadrarnos por risibles razones. 

¿Por qué deberíamos contribuir a la tensión de esta estancia? La luz blanca nos abraza como un cálido embrión protector. Atmósfera mágica, minimalista salida de una película futurista de los ochenta. Abrir mis ojos, mostrarme tan calmo como cualquiera. 

Gesto de desinterés, alargar la boca como un sapo y encogerme de hombros como si le contestara a alguien delante de mí. Una tonadita suena en mi cabeza, creo escucharla como si un diablillo me la silbara, paradito en mi oreja. Giro lento mi cuello, con una ridícula sonrisa de resignación de cariz hollywoodense.

Suspiro, vuelvo a alargar los labios como sapo, asiento como si me afirmara algo, pero lento, casi imperceptible, sigo suspirando, le comparto complicidad y vuelvo a girar mi cuello hacia el frente para volver a clavar mis ojos al suelo. Me ha visto con incredulidad, casi inmutable porque sospecho que esperaba una palabra y no un gesto idiota. 

VIII 

… 

IX 

-Lo hace realmente muy bien. Es como para estar orgulloso. Hace un buen trabajo. Se esfuerza mucho. 
-Lo sé. -Siempre se está preparando. No deja de estudiar. 
-¿Qué? –Pone cara de asco- 
-Estudia mucho. Después de trabajar. 
-Claro. Ahora mismo está por terminar uno. 
Silencio, más silencio. Después, el celofán estropea el silente santuario bañado de luz blanca. 
-Ya es tarde… 
-Vamos a cenar. Ha sido un éxito y es merecido. Por eso se demora tanto. 
-Buena decisión. 
-Así estaba planeado. 

X 

-¡Chicos! 
Su sorpresa casi podía tocarse. Tomó una forma tan exagerada que se notaba monstruosa. Llevaba un maletín deportivo, una vincha, una chaqueta delicada, negra y una blusa de bordados blancos, labraditos tan delicados que hacían juego con sus zapatos del mismo color con detalles plateados. 
-No me tardé mucho ¿no? 
-No. 
Reaccioné y le di el ramo: “Esto es por tu genial actuación. Buen trabajo”. Dubitativa, lo aceptó, pero las espadas chocaban entre su sonrisa y sus pómulos. “Gracias”
-Creo que tienes planes. Pásala bien, disfruta tu gran triunfo. Gracias por el buen rato. 
-Gracias a ti por venir. Bonito saco. 
Sonreí. Le estiré la mano. Me la apretó y me sonrió con aquella pétrea expresión. No vi ningún hilo de arenilla de aquellos bloques macizos al encajar una diplomática rajadura improvisada como sonrisa. Finalmente, le di un beso en la mejilla e imprudentemente le sostuve su cuello con la palma de mi mano durante los microsegundos de la despedida. Me fui. 

XI 

-Están bonitas –dijo de repente-. 
Levanté una ceja ante lo que dijo. La miré sin mostrar gesto alguno. Percibió lo imprudente e innecesario de su comentario. Se puso un poco seria. Se plantó delante de mí con mucho histrionismo y armó su cara de aburrida. 
-¿Qué pasa? –me pregunta graciosa, pero seria- 
-¿Tenías que invitar a tu ex?