Todo lo demás, es un sueño...

Todo lo demás, es un sueño...
...sueña que es cierto

viernes, 16 de noviembre de 2012

Del bien y el mal, según la Biblia


I Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero,
Porque sabemos que lo pasado, pasado está, pero su huella nos ha dejado una cicatriz, como las que tenemos en alguna parte del cuerpo. No duelen, pero están allí y al verla, recordamos. Recordamos, vivimos y sin querer, vuelven los fantasmas, las inseguridades, los rencores, las frustraciones… el miedo a tomar decisiones…

Y es cuando vemos luces a lo lejos, tan cálidas, o por lo menos nos ofrecen su calor y protección… pero los recuerdos de aquellas cicatrices nos obligan a desdeñar sin compasión el refugio que divisamos de lejos.

¿Es porque somos malos? No. Es nuestro dolor, que por autoprotegernos, lastimamos sin querer… ¿Somos malos? No. Es que sabemos que debemos tomar una decisión que nos pueda hacer feliz, solo que los recuerdos que azotan nuestra memoria nos atan al temor del tropiezo… ¿Lastimamos antes de ser lastimados? Claro, ¿y eso es porque somos malos? No, rotundamente no.

Nos defendemos para no volver a llorar y sin querer, convertimos a los demás en eslabones de dolor que adornan nuestra cadena de temores… ¿Por qué hacemos mal, cuando sabemos que debemos hacer el bien? Para protegernos, para no demostrar debilidad o fragilidad… o para no volver a ser frágiles…

Escapar de las penas, buscar cariño, a pesar que otros salgan lastimados, pero lo que queremos es ser amados. ¿Por qué lastimamos entonces a quienes nos aprecian? Porque hacemos el mal sin desearlo solo por defendernos… Por eso no hacemos que queremos, sino lo que no queremos…

II Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí,
Mi sonrisa se torna una coquetería a mi fragilidad, que la tiento, me burlo de ella para demostrarle que puedo superar mi tristeza pero… No hago lo que quiero, porque lastimo a quienes me hacen bien, porque lastimo a los que me ayudan, porque lastimo a los que me aman… Y todo ello porque en mí habita algo: llámese pecado, miedo, rencor o autoprotección…

No hago lo que quiero, por temor al tropiezo, no hago lo que quiero porque en mí hay algo que me incita al mal… Me miran y me juzgan, sin saber que dentro de mí hay un grito que clama por comprensión… Pero para no sufrir, quiero aparentar alegría, a pesar que lo que haga provoque malestar a otros… Pero no quiero hacerlo…

Hay personas que no quiero lastimar, porque sé que hay algo en mí que sin querer lastima, por eso prefiero mantener al margen a los que me aprecian y a los que aprecio para no lastimarlos por ese “algo” que habita en mí…

Han pasado cosas que no he hecho bien, he lastimado y me han lastimado, pero no quiero dañar a los que me aprecian de verdad para no estropear la amistad, pero siento algo más allá de la simple afinidad, solo que… solo que no debo seguir, porque sé que podré hacer el mal, NO PORQUE YO QUIERA, sino por que ese ‘algo’ que mora en mí lo hará…

Y antes que ese ‘algo’ lastime, prefiero alejarme… pero no puedo, no puedo hacerlo. Por eso prefiero estar con los que me aprecian, tenerlos cerca, porque me brindan calidad y comprensión a pesar que saben que tengo ese ‘algo’ que me incitan a hacer mal… pero aún así, siguen allí… siguen allí y eso alegra mi vida, me llena de tranquilidad…

III Así encuentro esta ley: Aunque quiero hacer el bien, el mal está en mí.
Quisiera brindar tanto de mí, pero sé que por mi volubilidad, las cosas no funcionarán, pero sé que hay algo bueno en mí, pero así como bueno, también está el mal, como en todos… ¿Todos somos malos? No. Sabemos qué debemos hacer, qué es lo bueno para los que amamos, pero sin querer hacemos el mal…

¿Por qué hacemos mal queriendo hacer bien? Por temor, por miedo al cambio, por desconfianza a lastimar por ese ‘algo’ que nos impulsan al mal… No queremos hacer mal, pero aun así lo hacemos, y no por ser malos, solo que el sufrimiento nos ha adoctrinado a defendernos con golpes y puñales… 

Lo que unos nos hicieron, nosotros lo hacemos con otros… ¿Es por maldad? No, es porque no nos damos cuenta, por eso preferimos alejar de nosotros a los que nos aprecian por no hacerles el mal involuntariamente, pero no podemos alejarnos del todo porque vemos sinceridad y bondad…
Añoramos la luz, pero por el afán de no contaminar esa luz con nuestra debilidad, optamos por mantenernos a distancia, a pesar que preferimos sentir su calidez… Gracias por comprendernos, PORQUE HACEMOS EL MAL SIN QUERERLO, YA QUE NOS HAN GOLPEADO TANTO, QUE QUEREMOS GOLPEAR ANTES DE QUE NOS LO HAGAN OTRA VEZ… pero sabemos que ALGO nos impulsa a hacer el mal… El mal que NO QUEREMOS DAR…

Romanos 7, 19-21

lunes, 5 de noviembre de 2012

Historia de una ebriedad, cigarro y crema para peinar


Dicen y dan fe que los escritores y esclavos de las letras vivían una rutina bohemia y entre embriagante elixir y humeantes cortinas de inspiración. Aquella noche me sentí así, solo me faltaban los ‘puchos’ y un par de volúmenes ya escritos y publicados. Con el impecable saco, la camisa planchada y la corbata con nudo flojo, iba sorteando mis pasos por las calles de Larco como si estuviera en la cuerda floja, debido a los tragos del brindis, después de la presentación del ‘Viaje de ida’ de Fernando Ampuero. Excitado por el furor de las historias, la inspiración que llenaba mi mente, las firmas de los títulos que había comprado, hicieron que salga satisfecho y tambaleante por Miraflores… un momento, esto ya lo conté. ¡Debo seguir borracho!
II
Con la alegoría, jolgorio y paz intelectual, estaba deseoso por devorar algunas páginas de mi nueva adquisición y recargar baterías para retomar mi propio proyecto de una vez por todas. El carro me devolvió a 28 de Julio, donde los demás estaban en planes de celebración, nada que ver con las Fiestas Patrias, sino, por el día de la Canción Criolla, ¿o Halloween?, ¿feriado largo quizá?, no sé qué sería pero celebraron con ron. Sumado al relajo, con facha de escritor frustrado, no me despegué del formal ‘glamour’ que un traje te brinda, pero era tan rústica la ocasión como para sentarme en el pasto, que no lo dudé dos veces. Mi estentórea y escandalosa risa delató mi estado de improvisada embriaguez, pero estaba completamente lúcido como para saber, al menos, que ron no bebo, pero no como para medir mis niveles de extrema exaltación.
III
Muy pronto, las risas de los otros se volvieron como la mía, mientras que el efecto de recién bajado de una silla voladora estaba cesando y mis palabras se volvían menos resonantes hasta quedar en el completo silencio. Los rostros de algunos eran distintos, los ojos más abiertos y las sonrisas eran marca registrada por obligación. Se podría decir que el escritor bohemio en el que me había convertido, ya se había echado a dormir. Mientras que yo, estaba completamente despierto y casi acariciando la total lucidez y sobriedad de mi parco comportamiento en las reuniones que se congregan alrededor del ron.  Pero uno que otro humo inofensivo, me daba el relajo y la licencia que se le otorga a quien ha bebido, eso no lo voy a negar.
IV
Se había estado sintiendo mal. Simplemente cayó en el pozo del repetitivo fracaso, si es que cabe calificarlo así. Quizá por eso bebí lo que bebí en ese momento yo también. Las firmas de aquella noche, la presentación del libro y las fotos con el autor, y qué decir de los tragos, eran mis refugios para el pesar y los fatigantes dolores. Pero a pesar de todo, su sonrisa alcoholizada hacia juego con sus ojos cada vez más grandes, sus chapas rojas y el humo, cual locomotora, que dejaba escapar a la velocidad de su boca con singular desdén y despreocupación. Acordamos irnos juntos, ya era muy tarde. Su estado de voluble júbilo delataba su desesperante intento por olvidar. Quería olvidar.
V
Fue el momento. El reloj marcaba casi la una de la mañana y con improvisado reflejo, detuvo un taxi. Vencida por el alivio de la comodidad y silencio del asiento, quiso dormitar disimuladamente sobre mi pecho que aún lucía la camisa a rayas, la corbata ‘vino tinto’ floja y el impecable saco que se impregnó del humo del cigarro y el aroma de la crema para peinar. Con su mano sobre mi vientre, su mejilla contra mi pecho y mi brazo alrededor de su cuello, mi mano sobre su enrulado cabello, se reconfortó como si fuera una almohada. Mientras mi mano jugueteaba con sus irreverentes ‘rulos definidos’, le iba diciendo entre risas, que una vez escribí una escena similar y que me sentía cómodo por su compañía. Ella asentaba a duras penas y compartía lo mismo. El desvarío de sus afirmaciones monosílabas parecía una agonía tan silente como débil. Segundos después, no pudo más. No pudo controlarse y por influencia de lo bebido y los recuerdos, ella lloró.
VI
Con su aliento escapándose, al igual que las inmisericordes lágrimas, mi otra mano hizo de improvisado pañuelo, que se iba bañando de las cálidas gotas que brotaban de sus fatigados ojos. Su respiración se volvió torpe, accidentada, como con temblores rítmicos irregulares, su cálido aliento quemaba mi pecho, y el olor a crema para peinar y cigarrillo iba impregnando mi camisa y mi olfato se fue adaptando a la melancólica y singular mezcla. Su sollozo era tal que pensé que perforaría mi corazón, contagiaría mis ojos y trituraría mis oídos. Mientras mis dedos, como pañuelos, iban recibiendo sus lágrimas, las iba secando, infructuosamente, y acariciando su candente mejilla bañada de agua del corazón dolido. Mi rostro descansó en el consuelo y ternura, entre sus rizos que fueron como una nube del paraíso y sosiego. Mi mano, acariciándole la cabeza mientras que la restante, fraternalmente esa mejilla indefensa. No paraba de llorar.
VII
Mi pecho se humedeció levemente por las lágrimas, la solapa se impregnó del olor de ceniza húmeda y crema para peinar. Los ojos se hundieron en la oscuridad de su cabellera esponjosa y perfumada como si estuviera en un sueño, pero con el fatigante y revelador sollozar cargado de dolor y frustración. Como si fuera mimetización en una aura contradictoria, ello se convirtió en un cuadro enternecedor, pero las lágrimas, siempre las lágrimas… humedeciendo el cuadro, como lluvia violenta azotando el fresco óleo. Y el abrazo, que era como abrazar el corazón mismo. Y la respiración que quemaba mi pecho, humedeciendo la camisa con lágrimas cual catarata, que no dejaban de caer con violencia. El inconfundible aroma a crema para peinar y húmeda ceniza se impregnó en la mente y se retuvo en mis pulmones en pos de fumarlo. Acariciando su mejilla como si fuera la última vez, viendo sus tristes ojos que temían el ver la luz, una voz ronca quebró el espasmo con un inesperado “¿por dónde doblo ahora?”


lunes, 17 de septiembre de 2012

¿QUÉ VAMOS A LEER?: Fantasmas en mi cabeza.


Del genial escritor estadounidense del género de terror, Stephen King, les recomendamos uno de sus primeros títulos: "El Resplandor" (1977)  (The Shining). Una genial propuesta que el laureado director Stanlye Kubrick llevó al cine en 1980 con éxito y generó toda una cultura hacia el libro, pero que en nuestra mente nos queda la espeluznante expresión de Jack Nicholson asomándose a través de la puerta y diciendo: "Aquí está Jhonny"... Sencillamente aterrador.

Volviendo al libro, King, de manera ágil, aborda los temas psicológicos y familiares basados, en parte, en algunas de sus propias experiencias para recrearnos el drama de los Torrance. Jack y Wendy Torrance son los padre de Danny, un niño con una desarrollada habilidad psíquica que le permite ver cosas sobrenaturales, anticiparse a los hechos y tener visiones, dicho don, llamado 'Resplandor', es denominado como 'Tonny', por el mismo muchacho, haciendo creer a sus padres que se trata de un amigo imaginario.

Fuente: static.guim.co.uk
La historia se desarrolla cuando Jack acepta el trabajo de cuidar el Overlook Hotel durante la temporada de invierno, el cual se queda totalmente aislado, pero que encierra muchos males y secretos aterradores que provocan demencia durante el encierro. Hace mucho tiempo, el antiguo cuidador enloqueció y asesinó a su familia, ante esa confesión Jack reacciona con humor, pero Danny sabe que hay algo peligroso en el Hotel y teme que tanto su madre como su padre estén en peligro.

Sin duda, una novela de constante suspenso que toca las fibras más humanas de una familia que en apariencia es común, pero que las desconfianzas, los miedos y la violencia chocan las sensibilidades más profundas. Uno de los aciertos más geniales de King. Todo un deleite para leer, no se pierda el relato de supervivencia de Danny y su familia en el Overlook Hotel. ¡Sabemos que será de muerte!

domingo, 16 de septiembre de 2012

Adios 'Gigio'



Se retiró. Un histórico de Boca Jrs. Juan Román Riquelme le dijo adiós al club que lo vio nacer y por el cual defendió sus colores durante 12 años. Si bien no le puso fin a su carrera como futbolista ya que ha sido tentado por otros clubes que al escuchar su retiro del ‘xeneize’, le han ofrecido enrolarse en sus filas, uno de ellos sería el Santos de Brasil.

El ‘Tipo Gigio’, en conferencia de prensa el último viernes declaró que dejaba la institución con mucha gratitud, ya que lo ganó todo con la camiseta de Boca. Y es precisamente por esa razón que dejaba de ser jugador del club por no ‘sentir más ambición’, puesto que ha conseguido todos los títulos con el equipo argentino.

De Azúl y Oro
No cabe duda que el éxito de Boca está directamente ligado a la carrera de Riquelme que, desde que regresó de España procedente del Villarreal, ganó la Copa Libertadores del 2007, un regreso triunfal para un ídolo que se codea con Palermo y, quién sabe, el mismo Maradona, con quien parece tener una relación quebrada. También hizo saber lo que influyeron técnicos como Basile, Russo y Bianchi, pero que con Julio César Falcioni, actual DT, solo tuvo una relación laboral y que no pudo enseñarle nada puesto que a los ‘treinta y tantos’ no puede enseñarme nada, dijo Román.

Ya se había estado insinuando que Riquelme se retiraría por una falta de ‘motivación’. En una ocasión declaró sentirse ‘vacío’, por lo que ‘El Diego’ respondió: “Entonces llénate”.  Pero ya todo estaba dicho, la decisión del ‘10’ de Boca estaba tomada y el principal detonante que nos indica es la final por la Libertadores 2012 que perdió ante el Corinthians.

Román quería retirarse de Boca ganando la Copa Libertadores pero no pudo ser y eso lo enfatizó, también el hecho de haber perdido esa ambición porque lo ganó todo.  “Me voy jugando bien, me voy jugando una  final de copa, lamentablemente no la pude ganar. El año pasado al ganar el campeonato argentino contra Banfield, en la noche estaba en casa cenando”, indicó Román en conferencia.

Además de remarcar que ya no tiene más objetivos con Boca y que le dio todo lo mejor al club de sus amores en el que jugó siempre dando lo mejor de sí y se retira sabiendo que dirán que se fue jugando una final y no con bajo rendimiento. Ahora les deja la posta a los jóvenes como Leandro Paredes, quien se vocea como su sucesor y de Sánchez Miño. “He ganado mucho con este club, he ganado muchos títulos y copas. Es hora que los chicos jueguen y no pueden esperar cuándo se le antoja a ‘Riquelme’ retirarse”, remarcó.

Todo un ganador
Sobre su futuro menciona que no sabe qué es lo que va hacer. Se tomará unas vacaciones, ahora que puede hacerlo, como dijo en conferencia y disfrutará de su familia y de jugar con los amigos.
Su debut en Boca fue en 1996, donde estuvo hasta el 2000. Luego de su periplo por el Barcelona y Villarreal volvió a Boca en el 2007, en calidad de préstamo para luego volver definitivamente en el 2008 hasta la fecha. Con los ‘Xeneizes’ ganó 5 títulos nacionales, entre ellos un tricampeonato, 3 Copas Libertadores, una Intercontinental y Sudamericana. Lo ganó todo.


viernes, 14 de septiembre de 2012

PUNTO, ¿de quiebre?

Nos hicimos sentir. Fuimos fuertes, valientes, atrevidos e irreverentes con la historia, a pesar de no poder ganar, demostramos garra y actitud. Se especuló, criticó, pronosticó y mucha brujería más ante los 'gauchos' y al final pudimos conseguir un punto en casa, en total 4 en esta fecha doble. Toda la fe descansaba en los hombros de los 11 que saldrían a enfrentar a la albiceleste de Messi y compañía y lo que propiciaba el debate eran los cambios: Advíncula desde el arranque, Lobatón en el medio, André Carrillo por Vargas, del cual se especuló millones de supuestos, y Pizarro como única punta ante la lesión de Guerrero.
Así jugamos

No sabemos si Argentina fue paciente, esperaba el contragolpe o que Perú se descuide, pero aún así, el equilibrio se movió por los tres del medio, Ramírez, Cruzado, Lobatón, de los que el fútbol debía ser gestado para alimentar y habilitar a Farfán, Carrillo y posteriormente a Claudio. Mucho más podemos hablar del penal, que si se falló y cambió la historia, que si Pizarro se queda en Alemania, si se cuida las piernas o nunca debería ser convocado, etc.
Lo cierto es que se desperdició una oportunidad que muy poco, por no decir nunca, se nos presenta; a los 2' de iniciado el encuentro, nos cobraron un penal a favor. Pero Perú se hizo fuerte ante el desperdicio y con jugada preparada, ahora sí que fue preparada, diseñada, aplicada, fenomenal, donde se vio la precisión de Rinaldo para cambiarle de frente al juego y Advíncula, que no es 'floro' su velocidad y le cedió el balón al medio para que Zambrano, con empuje y coraje, nos haga delirar con el primer tanto. Gol.
El Nacional se derrumbó en aliento y gritos por la desaforada rebeldía, queríamos romper la cadena de la historia. Lamentablemente la respuesta de Argentina no se hizo esperar. Si peñiscas al león es imposible que no ruja, y con un pase largo y definición tranquila, Higuaín empata las cosas. Pero de allí, el marcador no se movería y empezaría a redondearse una jornada brillante de Perú, donde la cereza del pastel fue la 'anulación total de Lionel Messi, que no apareció en todos los 90'.
Sin su máxima estrella, nos encargamos de hacer sudar a los argentinos con jugadas de peligro entre Farfán y Ramírez que demostró tranquilidad e inteligencia donde las papas queman, hasta un gol fenomenal nos hubiera regalado.
Si nosotros extrañamos a Guerrero, ellos extrañaron a Messi, a pesar que estuvo en el campo. A pesar de no poder conseguir los 3 puntos de local, el hincha se siente tranquilo, se siente bien porque hay equipo, hay trabajo, hay magia, hay selección comprometida para hacer frente al resto de los rivales y si se tiene que perder otra chance, al menos, morir de pie. ¡Gracias muchachos!

lunes, 10 de septiembre de 2012

Bebimos 'Vino titno'

Gritemos y celebremos por ser peruanos. Y es que 'en la escasez está el gusto'. Ganar no es fácil para nosotros y menos por eliminatorias. Pero el marco fue preciso para todos, con estadio lleno, aliento fiel, cantos y chalinas, rojo y blanco, volteada de marcador, qué más pedir. Valió la pena la amanecida, la molestia, el frío, la gastritis, pagar reventa, sufrir el 0-1... Valió la pena romperse la garganta y sortearla en el estentóreo grito que se fundió en uno solo. El eco del Nacional se sintió en el país, en el corazón, en el alma, en los oídos, el de ellos, el de los 'venecos'...

Aliento eterno
Nosotros, los que estuvimos en las tribunas, alentando, gritando, sufriendo, saltando,... nos comimos la bronca y supimos encontrar el rumbo perfecto a un resultado que nos hacía estremecer, pero en vez de callar, decidimos hacer estremecer las paredes del 'Coloso de José Díaz' y destrozar la concentración de nuestro oponentes.

Ni Arango, Vizcarrondo o el propio Vega, referentes en cada sector del campo, esperaban la reacción de Perú después que se adelantaron en el marcador. El titular del Munchengladback gozó con su habilidad al traducirla en gol y nosotros nos vimos a merced de los fantasmas. Las gente se silenció, algunos cantaban (los loquitos del costado) sin importarle el golpe sufrido.

Algunos se sentaron, otros se tomaron la cabeza, el rostro, patearon su bronca y masticaron la frustración. Pero la fe del peruano es grandiosa, tomamos la lanza desde nuestras gargantas hasta contagiarla en las piernas de los 11 que salieron para imponer su condición de local. Se acordaron que tenían hambre de puntos y que en casa jamás nos ganaron, quisieron alargar la racha que ya parece una tradición y ganar el encuentro.

Apareció el hombre del Scalke 04 con su veloz aparición, oportunismo y picardía para imponer su calidad, hizo explotar el Nacional con el ansiado empate que era el primer paso. El furor nos invadió y enloquecimos en una enceguecida celebración, el uno con el otro, en un abrazo inmenso que estaba pugnando por salir. Ellos lo sintieron: Farfán, Vargas, Guerrero... Nosotros levantamos el puño.

Se marearon y cayeron
El cuadro de Farías celebró su gol como si fuera el tanto a los 94'. Ahora, con la lanza entre los dientes, Perú les 'hizo el pare' porque en mi casa no te llevas puntos, no te mal acostumbres 'veneco' faltoso. Sintieron la 'pegada'. El segundo gol también lo anotó Farfán, el que no quiso declarar, el que se intoxicó, el que una vez no mostró respeto durante el himno, el inmanejable... Habló, pero con gol y así se le quiere ver a Jefferson. Lo hizo salir a Vega, se sacó un defensor y humilló al portero castigando sus redes sin piedad. Los 'venecos cancheros' se acordaron que en Lima no han ganado. Fue cuando los fantasmas se cambiaron de tribuna y se apoderaron de ellos.

Esta vez explotó algo en nuestros corazones, toda la rabia, cariño, frustración, orgullo y sufrimiento salió del pecho en un grito que se fusionó en un maremoto incontenible en todo el estadio. Se desbordó el tsunami de jolgorio y ahogó a los hinchas llaneros y a la 'vino tinto'. No pasó mucho tiempo para que viera la roja un 'veneco'. Gabriel Cichero tuvo que irse a regañadientes y todos firmábamos la goleada de la Copa América.

Venezuela no fue la que comenzó, sólida abajo, rápida para el contragolpe. Vizcarrondo, que lo tuvo 'seco' a Guerrero y jugó 8 puntos, desapareció. Arango no sacó más 'pases' del sombrero, Rondón no trascendió como se temía y los nuestros se pasearon en el área, lamentablemente no se pudo redondear la goleada, pero la presión del Nacional estaba en índices críticos y estaba a una milésima del coma eufórico de la victoria.

No se hizo esperar el 'pitazo' final. Con el marcador en contra, con la presión, responsabilidad y el deber del triunfo para seguir en carrera, fueron los condimentos precisos para cocinar una noche de victoria con calidad de 5 tenedores para el paladar de un hincha alicaído poco acostumbrado a los triunfos.

¡Bueno!, la ilusión continúa. Unos dicen que 'ahora le toca a Argentina', otros que firman el empate, algunos esperan a Messi, etc. Dejemos de lado los análisis, los sueños y anhelos que muchos desean porque hemos dado un buen paso, ahora solo queda alentar, mientras que a los que les toque arrancar cumplan su 'chamba'. ¡Arriba Perú Carajo!.

domingo, 13 de mayo de 2012

MANCHESTER SE PINTÓ DE CELESTE


Premio al esfuerzo, a la constancia, al talento, al fútbol, a la fiesta. Tras esperar innumerables temporadas bajo el dominio de su vecino, el exitoso Manchester United, y enemigo de toda la vida. Aún así en las últimas fechas, con un apretado puntaje a cuestas, se definiría al campeón. Ambos enfrentando a escuadras que no peleaban por nada: Sunderland y Queens Park Rangers, éste último disputaba el descenso.

Un infartante encuentro en el que saborearon la ilusión, la desazón, el polvo de la derrota, la desesperación, la angustia y la ansiedad. Todo, en 90', cortesía de "Mr. Football". El 1-0, después el empate y una volteada de marcador terminaron por destrozarles los nervios. Un expulsado al contrario y arrinconado el Queens, parecía no entrar el balón, pero una rápida reacción con poder y hambre del trofeo, pudo lograr la hazaña.

Con sabor a parrilla y ritmo de tango
El aporte argentino fortificó el cuadro ciudadano. Primero, Pablo Zabaleta a los 39' abría el marcador, después de muchos avisos al arco del Queens Park. Luego, en la segunda mitad, error de Lescott  permitió que Cissé decretara el empate. Y a los 66' Mackie flageló a los celestes con el 2-1, ya en ese momento se quedaban sin título, ya que en simultáneo los 'Diablos Rojos' ganaban 1-0 y con ello ganaban la corona.

80% de posición del balón dio resultado, a los 92' con lagrimas, impotencia y desesperación por los hinchas, Edin Dzeko marcó el empate que no era suficiente. La sangre sudamericana mostró su casta y el talentoso 'Kun', entró al libro de la historia del cuadro inglés derrotando al portero rival en los descuentos. De esa manera, los dirigidos por Mancini cortaron la cadena de sequía y conquistaron, en una campaña brillante, su tercer título.

Como si fuera América, pero no
Al pitar el final, entre abrazos, risas, sonrisas de todos como un solo puño, los hinchas del City, al mismo estilo que nuestro colorido folklore, saltaron a la cancha y pintaron de celeste el campo. El verde desapareció y como si fuera un concierto, festejaron el ver a su equipo, por fin, campeón, ganándole al vecino de Manchester y toda su historia, apretado, pero justos campeones.

Pero si saltaron al gramado, armaron una fiesta, supieron imponer su marca registrada, la cultura deportiva que nos falta en Sudamérica y fueron abandonando el campo para no entorpecer la ceremonia de premiación de su club. Sin desmande, violencia y con mucha educación tomaron sus respectivos lugares y celebraron como se debe. Así sí da gusto ir al estadio con la familia.

Premio Consuelo
En silencio y con bronca, salieron los jugadores del Queens Park Rangers, pero tranquilos de no descender. Peleaban para quedarse en la Premier y esperar que el Bolton, quien disputaba la baja, no sume de a 3 contra el Stoke City que estaba salvado. Al final, el empate dejaba al Bolton con 36 unidades, mientras que el Queens, con 37, se salvó. Lo redondo hubiera sido ganar, pero con angustia respiraron tranquilos a pesar de la derrota.

El Bolton no pudo conseguir el triunfo y salvarse del descenso. Bajó junto al Blackburn Roberts y el Wolverhampton.