Todo lo demás, es un sueño...

Todo lo demás, es un sueño...
...sueña que es cierto

miércoles, 29 de junio de 2016

¿QUÉ VAMOS A LEER?: Carver desencadenado.

Fuente: image.casadellibro.com
No es puro cuento, es un arte extraño. Si eso se siente, entonces, claramente se ha leído a un maestro del género como lo fue Rayond Carver. En Tres rosas amarillas (Anagrama, 1997), podremos deleitarnos de esas historias que convirtieron a su autor en el referente que es hoy en día.

Para muchos, se le compara con el ruso Chéjov, pero lo que sí podemos afirmar es que, después de leer sus relatos, no somos los mismos, ya que nos queda una sensación extraña pero de la buena. Como que hay algo más en lo que nos ha contado el autor y aun no lo hemos captado.

Su estilo simple, sin grandes detalles que el de las palabras o decisiones concisas de sus personajes, Carver nos brinda una amplia visión de una clase norteamericana decadente, clase media y llena de problemas.

Fuente: image.casadellibro.com
Aborda los conflictos familiares, personales, crisis emocionales, disyuntivas morales de los hombres y mujeres con su pasado y el respirar del día a día. En este libro encontraremos miradas crueles al interior de personas temerosas a la muerte, a la soledad, al cambio y la lucha impotente contra las dificultades.

Un libro sencillo de leer, pero que requerirá de toda nuestra atención para comprender que la verdadera acción está detrás de las palabras y los actos de sus protagonistas. Bien lo dijo Roberto Bolaño: “…lean a Chéjov y a Carver porque uno de los dos es el más grande cuentista que ha dado este siglo”.

*Dos relatos: Del que viene el título del libro, trata los últimos días y agonía de Antón Chéjov producto de la tuberculosis y cómo Carver teje una ficción que se come al lector. El segundo, “Quien quiera que hubiera dormido en esta cama”, una pareja habla de madrugada tras despertar gracias a una llamada equivocada. Abordan temas aterradores de sus dolencias jamás contadas y puntos de vista de la muerte.

domingo, 12 de junio de 2016

OTRAS PASIONES: Hicimos historia (sigamos así)

Fuente: Elcomercio.pe
En un partido que estábamos obligados a ganar, respondimos con un resultado digno de un sueño. Con un gol histórico (polémico) de Raúl Ruidíaz y con un equipo que nos conmueve por su entrega, dejamos a Brasil fuera de la Copa América Centenario.

Estoy ronco, eufórico y no quiero pensar si quiera con quién nos toca jugar después. ¿Importa ganar? Siempre. ¿Hay que tomarlo con calma? Puede ser. ¿Debemos concentrarnos en el siguiente partido? A lo mejor. Pero no importa. ¡Hay que celebrar!

Fuente: static.latercera.com
El equipo de todos no solo venció a Brasil, sino que eliminamos al gigante sudamericano (y mundial) de la Copa América Centenario. Aquello no había sucedido desde el certamen de 1975 en Belo Horizonte donde nos impusimos por 3-1 (recordado ‘saltito’ de Casaretto tras anotar), es decir: Tuvimos que esperar 41 años…

Y valió la pena, porque más que nunca queremos celebrar, llorar, morir. Ser peruanos. Este triunfo no nos clasifica al mundial, ni a una final o nos da el título de este torneo, no. Nos lleva a la siguiente fase. ¿Y? Qué más da.

Fuente: Elcomercio.pe

Después de lamentarnos no haber goleado a Haití, dejarnos empatar ante Ecuador y complicar nuestro avance a niveles (para muchos y me incluyo) utópicos, logramos ganar. ¿Es poco? No. Desde hace cinco años (2011 y 2015) por Copa América, hemos terminado en el podio y seguimos delirando con optimismo aún en esta. Y, aunque agónicos avancemos y nos eliminen en el siguiente partido, nos dimos el gusto de eliminar a Brasil en este 2016.

Fuente: Elcomercio.pe
La alegría parece cimentarse sobre el tan ansiado cambio generacional, con caras nuevas, apostando por los jóvenes y, de los de siempre, solo incluyendo a Paolo Guerrero y descartando a quienes eran referentes fundamentales de la bicolor. Equipo ‘ligerito’, ‘B’, de ‘ensayo’, póngale el nombre que quieran, así es como ganamos nuestro boleto a la segunda fase y sin usar el salvavidas del cupo por mejor tercero.


Fuente: Depor.pe
Christian Cueva, Pedro Gallese, Andy Polo, Edison Flores, Miguel Trauco, Renato Tapia son algunos nombres de un futuro que esperamos nos lleve a mejores lares por los caminos del fútbol. Los Cubillas, Chumpitaz, Cuetos, Sotiles, esperemos que se reemplacen para construir historias más actuales, más por estos tiempos y no en blanco y negro.

Dejemos pues de lado los números,posibilidades, probabilidades y futuros partidos, hasta las propias eliminatorias. Pensemos nomás en el triunfo que, suspicacias aparte, no nos lo va a quitar nadie. Esta noche se recordará por mucho tiempo. Los rostros, los pálpitos, los gritos, las lágrimas y los bombos. Eso, tampoco nos lo quitará nadie. Ni siquiera una derrota el día de mañana, porque hoy, todo es triunfo.


miércoles, 1 de junio de 2016

¿QUÉ VAMOS A LEER?: Lazos de sangre.

Fuente:libreriaperu.files.wordpress.com
Hay amores que no pueden olvidarse, y ni la sangre –tómese como quiera- puede ayudar a dicha tarea. Esa es la piedra angular donde se cimienta la novela de Ignacio López-Merino El laberinto del cazador (Planeta, 2011).

Con desparpajo, humor y dosis precisos de drama; el autor nos cuenta la historia de Alberto; muchacho miraflorino quien ve marcado sus días de niñez, juventud y adultez, no solo con episodios variopintos de redescubrimiento, sino de la atracción que sentirá por su hermana.

Aunque parezca un tabú casi monstruoso, el protagonista se verá rodeado de amigos, vecinos y palomilladas impregnadas de una nostalgia sobrecogedora. En su camino tendrá a sus tíos: Un mujeriego que le enseñará el arte de seducir mujeres y el otro, un metafísico que busca llegar al purgatorio.


Pero la obsesión que lo perseguirá por los años, y al pasar de las hojas, será su media hermana Raquel; inquietante personaje que seducirá a Alberto y al lector. Es aquí donde se desata un festival de pasiones y contradicciones sentimentales que nos hará preguntarnos: ¿Hasta dónde podemos llegar por un romance que nunca se debería dar?

*Raquel goza despertando deseos a Alberto, lo cual provocará que éste la busque, años después, de forma desesperada con la misión de liquidarla, y a sí mismo después. Tres finales escribe el autor. ¿Cuál eliges tú?