Todo lo demás, es un sueño...

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miércoles, 23 de mayo de 2018

¿QUÉ VAMOS A LEER?: Crónica(s) de una clasificación inminente

Fuente: Revista digital "Sudor".

En estos días (qué días, desde el año pasado), padecemos una fiebre que rechaza vacuna y batalla por no querer terminar jamás, aquella llamada Mundial. Aquella que la contrae cada cuatro años toda persona que ama el fútbol y se agrava más a los que son representados en dicho torneo por su selección. Y cómo no padecerla si después de 36 años, al fin, y con llorosa alegría, pudimos sentir los calenturientos síntomas que pensamos (algunos más que otros) no volver a experimentar. Para continuar con esta pandemia que nos llevará a Rusia, vivamos la espera, y cómo no, leyendo.

Nuestra clasificación, y esto lo digo en lo personal, una hazaña mágica que jamás había experimentado, es digno de una epopeya. Un año maravilloso donde las situaciones fueron dándose una tras otra (los puntos por el reclamo chileno, las victorias que se necesitaban, el patriotismo fluyente, las camisetas, los covers criollos, los tragos con amigos y las ‘orejas’, las ‘foquitas’) sin tregua al pesimismo más descarnado, y es que, cada vez que nos queríamos ( o nos querían) pinchar la llanta, ganábamos y sumábamos.

Esto se puede sintetizar en los puntos de quiebre, en los cambios de mentalidad, los partidos bisagra y el empuje de un recambio generacional que, a lo mejor demoró, a lo mejor llegó cuando tuvo que llegar y esto fue en 2017-2018. Todo este recuento, se puede sintetizar en el libro Benditos. 13 historias no aptas para incrédulos (Magreb, 2018).

Los autores: Kike La Hoz (Izq.) y Renzo Gómez Vega (Der.). Fuente: Perú21.

Aquí, los periodistas Renzo Gómez Vega y Kike La Hoz, a través de trece crónicas, con el mejor estilo del periodismo narrativo, abordan los aspectos que nos llevaron a levantar la ceja de la incredulidad, los brazos de la ilusión, la vista a un sueño y despertar a la clasificación tan perseguida que, para muchos incrédulos o desencantados por años de frustrantes resultados, presentaba tintes de utopía. Para ellos van estas piezas.

Desde la llegada de Ricardo Gareca, los detalles de su contratación, el perfil del llamado a ser ‘artífice’ de la quimera, su historial como jugar, trabajo como entrenador de Vélez, su superstición y su paternal estilo de manejo de grupo, es como comienza el libro, con la pierna en alto nos sorprende con matices que rompen líneas y nos hacemos los locos para no cobrar posición adelantada.

Para los (in)crédulos 
La sucesión de liderazgos (entre Claudio y Paolo), la mano de Rudíaz, los aires nuevos que supo encabezar Juan Carlos Oblitas para sostener un proyecto serio, el papel de Paolo que iría creciendo a niveles de indiscutible ídolo y varios datos acerca de los orígenes del fútbol, de los futbolistas nacionales, es como se nos va mostrando la brecha de este recorrido llamado clasificación a Rusia 2018. El libro te traza aquella línea y nos ayuda a entender cómo se fue reestructurando un camino del cual no encontrábamos atajos ni alternativas en el pasado.

La ilusión se tradujo en realidad gracias a los goles de Flores y Guerrero. Fuente: El País.

Un aspecto bastante mencionado, hoy por hoy, es el del popular “pensá”. Aquello no se les escapa a los autores, ya que es una de las piedras fundamentales y sello distintivo para el ‘tigre’ en este proceso. La inclusión de un psicólogo tras pasadas experiencias en los procesos del 70’, 94’ y el en ciclo Markarián no fueron sosteniéndose, sin embargo para esta nueva etapa, sería crucial. El cambio de chip quedó sentenciado tras lo dicho por Gareca: “Quiero un equipo con mentalidad ganadora”.

También para quienes no deben faltar y son el artífice vital de la clasificación: los hinchas. Aquí la fe de aquellos ‘locos’ se ve reivindicada y recompensada con una emotiva crónica: La incondicional. Representados por un ícono de la gesta quien fue el llamado hincha israelita (David Chauca Quispe) que, con bandera en mano y una arenga, expuso un mensaje contundente que puede definir este amor con la selección: “La esperanza no da vergüenza”. 

Ricardo Gareca es el tercer entrenador extranjero que nos clasifica a un mundial.

Estos son solo unos pequeños piqueos de los textos que conforman este apasionante libro/tributo/radiografía que nos conmoverá y nos hará reflexionar acerca de la clasificación, la cual no fue del todo una casualidad, sino un trabajo conjunto, una conexión: Mente, fútbol, recambio, hambre de gloria e hinchada. Calentemos pues esta previa con las 13 historias y hagamos que esta fiebre no termine en julio.  

Tanda de penales:
O Las ilustraciones del libro están a cargo de Nany Ponce: Ricardo Gareca, Pedro Gallese, Christian Cueva y Daniel Peredo están plasmados por su arte.
X Kike La Hoz y Renzo Gómez Vega son fundadores de la revista digital Sudor
También se menciona a la "Voz de la selección", Daniel Peredo, quien no podía estar ausente en estas crónicas.
X El libro puede comprarse en Ibero Librerías.


lunes, 19 de febrero de 2018

OTRAS PASIONES: La selección [y la afición] se quedó sin voz



No pensé jamás escribir esto. Pero duele. No puedo creer lo que ha pasado. Daniel Peredo nos ha dejado. ¿Ven? Parece una mentira, una joda, una tontería que deberían rectificarse, pero no, por desgracia es verdad. Y lo que duele más no es la partida del periodista Daniel Peredo, sino la de un amigo, eso duele más.

No voy a escribir sobre su carrera como profesional ni una investigación de sus méritos, aunque sí diré que el enorme mérito de este hombre fue ser nuestro pata, y eso es lo que se siente; despedir a un pata que nos enseñaba y al que se le escuchaba por las mañanas y que se le veía por las noches hablar de fútbol.

Vi fútbol a partir de Alemania 2006 y encontré en CMD (Cable Mágico Deportes) un lugarcito para consumir ese deporte hasta empacharme. Pero no lo escuché narrar hasta tiempito después, ya que era en el programa Entre titulares, con Francesca Brivio y el ‘gordo’ Vizcarra donde vi a Daniel Peredo hablar del lado gracioso del deporte.




Allí, con su polo negro, lentes rectangulares y su sonrisa estrecha, conocía a este tipo que le decían “Perebro”, “Milhouse” y lo vacilaban que nunca iba a casa ya que estaba en central deportiva, Entre titulares, Partido aparte y demás transmisiones… Así era Daniel, entregado a su trabajo, comprometido, apasionado (algo que deberíamos imitar) y eso nos quedaba claro cuando lo escuchabas analizar, contar y describir los partidos.

Después escuché su relato y me pareció recontra raro. Pero me acostumbré, lamentablemente me acostumbré, al igual que miles de peruanos, porque ahora que no estará más, lo voy a extrañar demasiado. Es que, es (era) tan normal escuchar su relato, tan usual como cantar el himno antes de cada encuentro, un sello, una tradición y clásico era escuchar tu: “Ahí, en el área…”, “…consejo de pata” y su tan lindo: “Porque los palos son así, a veces juegan para los arqueros, a veces para los delanteros…”

Tú nos lo contaste
Jamás pensé que después de una temporada 2017-18 que soñamos todos, y de su voz, al ritmo de su voz, nos llevó a vivir la quimera que siempre buscamos ver y conseguir, pasar por estos momentos. Por eso nos duele en el corazón, porque en las malas y peores, Peredo nos graficaba con palabras los partidos, los análisis, esperábamos su enfoque, el cual quedará en nuestro recuerdo.


Desde el 2008, con el recordado relato del agónico empate con Argentina, en aquella corrida de Vargas (“Con los huevos de Vargas…”) y con el “Fano hizo su trabajo…”, selló un optimismo de la pesadumbre, esperanza de los derrotados, el primer tatuaje de los de mi generación (17 o 18 años en aquel entonces): de ser el hincha sufrido, el que se maravilla con poco, el incondicional, el que idolatró desde los ‘Manco’ a los ‘Cueva’, el que vivió el fracaso de Alemania 2006, la pesadilla para Sudáfrica 2010, la frustración de Brasil 2014, pero que lloró, soñó y vio llegar a las puertas de Rusia 2018 ¿y Cómo? A través de su voz.

Esta historia llamada eliminatoria para Rusia 2018, fue contada por Daniel Peredo desde las derrotas, empates y las máximas glorias, lo que no habíamos visto antes (o muchos no vimos): Un Perú ganador, con carácter, que nos hizo llevar la blanquirroja en lugar que una ‘albiceleste’, una ‘verdeamarela’… Tú nos la contaste. La hazaña de Quito nos lo contó él, el ´pare’ en la Bombonera nos lo contó él, la vida que nos dio el gol de Paolo ante Colombia nos lo contó él… Y el histórico partido que nos regresó al mundial después de 36 años… ¿Quién nos la contó? Pues, tú.


                                  Relato histórico de Daniel que quedará por siempre. Fuente: Youtbube.
Pasarán los años y seguiremos escuchando esa transmisión, ese relato. Como al día siguiente de nuestra clasificación, una ventana abierta de un segundo piso, mientras volvía a casa, dejaba escapar tu voz Daniel, dibujando una acción, un gol, más que un gol, un sentir de un lastimado pueblo que solo pedía una alegría: Ir a la fiesta máxima del balón.

Por eso tu partida nos duele muchísimo, porque sentimos la partida de un amigo. Si el fútbol nos une, entonces nos hermanó contigo y si hay un vacío, es que no solo fuiste el de la tele, el de la radio, el de la narración, fuiste parte del equipo. Sí, iremos al mundial, lo ganamos en la cancha, nos los contaste. Pero ahora ¿quién va a contar lo que hará Perú en el mundial? Puedo jurar que no soy el único que espera despertar mañana, escucharte en la radio y saber que solo fue un sueño.

Con cariño Daniel Peredo. “Un gol más, [siempre] va a haber”. 

viernes, 30 de junio de 2017

¿QUÉ VAMOS A LEER?: Junto a la soledad

Fuente: Grupo Editorial Peisa.

Escribir es un oficio de soledad igual que el placer de leer, como lo he sostenido en mis notas anteriores, y es en la nueva obra de Fernando Ampuero donde he corroborado ello y, además, sobre la raza de quienes escribimos. En Lobos solitarios (Peisa, 2017), el autor cierra un círculo, hace justicia a la memoria y deja descansar a quienes ya no están y a quienes quiso alguna vez.

A lo largo de sus 70 páginas –no nos engañemos- las cuales comprenden, según el autor, un cuento largo, traza el escenario del oficio periodístico en la mítica redacción de la revista Caretas con todas sus neurosis y mundos torcidos de todos los que son elegidos por el periodismo.

Es en este ámbito en que recorremos los pasillos no solo del viejo edificio de la revista sino de los personajes que trabajan allí. Es aquí donde Ampuero se centra en dos colegas suyos, tan atormentados, esclavos de sus propios fantasmas y obsesiones: Edmundo y Xavier.

Fuente: Elcomercio.pe

Ambos mundos, tan dispersos y conflictuados, nos llevan a lo más desgarrador de un ser humano, asimismo haciendo un guiño a la frase que da nombre al libro. A lo largo del relato vamos llevando a cuestas un vacío, un anhelo atado por el arte de la escritura que para muchos es la liberación, pero para estos dos hombres, se convierte en una condena de la que jamás podrían librarse.

Uno de ellos, Edmundo, tras un periplo por México, se ganó el elogio de nada menos que Juan Rulfo por una novela que, lamentablemente, se quedó en el olvido en nuestro país. El otro, Xavier, bajo la excusa de una ambiciosa novela ocultaba una destructiva soledad.

Un relato que explora los sentimientos de aquellos que se dedican a escribir o, por lo menos a los que no saben hacer más que eso. Los deseos, motivaciones y el impulso de hacerlo siempre, o casi siempre, van de la mano con un oscuro pesar que pocos logran exorcizar.

viernes, 17 de febrero de 2017

¿QUÉ VAMOS A LEER?: Secretos de alcoba


Voyerista: Persona que disfruta contemplando actitudes íntimas o eróticas de otras personas. Según la definición de la Real Academia, podemos concluir el contenido del título El motel del voyeur (Alfaguara, 2017), escrito por el gran exponente del nuevo periodismo Gay Talese.

Este libro adictivo y atrapante tiene la mezcla de novela erótica, de no ficción y reportaje al más alto estilo del autor quien ya es todo un referente consolidado del periodismo narrativo en nuestros días. Conocido por sus obras que tienen como protagonistas a personajes reales y con una concienzuda investigación, Talese es precedido por su reputación que fue determinante para que este libro vea la luz, recién casi cuarenta años después.

El protagonista –o mejor dicho, el proveedor- es Gerald Foos, dueño del motel Manor House desde mediados de 1960 en Denver (Colorado), quien le envía una carta anónima al periodista en la cual le revela su secreto y una interesante oferta:

Acondicionó el techo de su motel con unas rejillas para poder ver a través de ellas a sus clientes y poder atestiguar de primera mano sus conductas y, tras haber documentado cada avistamiento por más de 15 años sin haber sido descubierto por nadie, le ofrece sus diarios para que pueda emplearlos como material para un nuevo proyecto, bajo la condición que no revelase su nombre.

Fuente:www.abc.es

Es en este momento donde nos abrimos paso a la interesante historia de las cavilaciones de Talese por aceptar dicho ofrecimiento, a pesar que él jamás escribiría algo sin emplear nombres reales. Se debate el dilema moral o la mera experimentación científica del comportamiento humano bajo la premisa del mismo Foos en sus anotaciones en que sustenta que, si bien es un hombre que le llama poderosamente la atención cómo son las personas en la intimidad de sus habitaciones, es un hecho que, a pesar de los tabúes, nuestra naturaleza tiene siempre algo de voyeur.

Aquí se despliega a detalle el acondicionamiento del falso techo que empleó como observatorio y sus apuntes meticulosos de los hábitos de sus clientes. Estos registros no solo son ricos en el aspecto erótico, sino también en lo social, ya que en su fetichismo, Foos sacaba conclusiones que iban más allá del morbo, sino dignos de un proyecto de sexología profesional.

Avistamientos de parejas jóvenes, maduras y hasta lisiados de guerra y sus prácticas. Las complejas relaciones matrimoniales y sus fachadas ante los ojos públicos se despedazan al cerrarse la puerta del dormitorio nos carga de pesimismo.

Se evidenciará en los registros, a través de las conductas, los cambios en la sociedad norteamericana como la revolución sexual de la década del 70’, el rompimiento de los tabúes interraciales y, hasta la doble moral –no solo sexual- del ciudadano de ese país, que el propio voyeur calificará de decepcionante y total pérdida de la fe por las personas.

El motel del voyeur es un libro cargado de vigor sexual, historias sin ningún pudor que nos trasladan a los estrechos conductos en que se deslizaba el autor de las notas, su vida personal, su infancia rural en que podemos conectar diversos aspectos que pueden construir aquella fascinación que para muchos puede significar como una ‘perverción’ y a la vez es también una crítica a la sociedad, al mundo actual y darnos cuenta que es un instinto común –en mayor o menor grado- del ser humano el querer mirar. Hoy en día tal vez nada nos sorprenda, sin embargo aquí obtenemos algo que muy difícilmente tendremos: la vista de cómo son las personas cuando nadie los ve –o creen que nadie los ve-, no obstante el mundo ha cambiado al igual que las rutinas en el dormitorio (o tal vez nunca cambiaron y siempre se quiso ocultar).  


*Hay una reflexión interesante en que la gente se puede ver ofendida si descubre que los espían en su intimidad como lo hiciera un voyeur, sin embargo hoy en día vivimos con cámaras en todas partes justificando su existencia y tolerancia en haras de la seguridad. 

domingo, 3 de julio de 2016

¿QUÉ VAMOS A LEER?: Un oficio a prueba de nosotros mismos.



"Nuestra profesión no puede ser ejercida correctamente por nadie que sea un cínico. Es necesario diferenciar: una cosa es ser escépticos, realistas, prudentes. Esto es absolutamente necesario, de otro modo no se podría hacer periodismo. El cinismo es una actitud inhumana, que nos aleja automáticamente de nuestro oficio, al menos si uno lo concibe de una forma seria. Naturalmente, aquí estamos hablando de un gran periodismo, que es el único del que vale la pena ocuparse, y no de esa forma detestable de interpretarlo que con frecuencia encontramos".

Bajo esa premisa nos aborda Ryszard Kapuscinski en su libro Los cínicos no sirven para este oficio (Anagrama, 1999). Sin duda, todo un manual de cómo debe ser un periodista, las motivaciones y la integridad para quien se dedique a esto.

Con autoridad para hablar de estos temas, me quedo (sí, lo digo en primera persona) con una de tantas otras frases, que condensa esta profesión: “No podemos cerrar nuestras oficinas a las 4 pm y ocuparnos de otras actividades. Este es un trabajo que ocupa toda nuestra vida, no hay otro modo de ejercitarlo”.

Fuente: blogs.elpais.com
Asimismo es crítico con, en ese tiempo, la tecnología y los intereses económicos que estaban transformando al periodismo, como las luchas entre medios de comunicación por captar más público sin importar el tratamiento de las informaciones. También como la pérdida de la empatía del reportero al abordar un tema y de cómo mimetizarse en el entorno para recaudar datos y testimonios.

Sencillamente, enseñanzas de cómo enamorarse de este oficio al cual, Kapuscinski advierte y deja bien en claro: “No es un medio para hacerse rico”. Y es bastante enfático cuando sustenta que las malas personas no pueden ser buenos periodistas, ya que se debe ser un buen hombre, primero.

*Consejo del maestro: Hay dos elementos del periodismo; el sacrificio y el constante aprendizaje ya que el mundo está en constante cambio, tanto coyuntural como tecnológico. Eso diferencia a este oficio de los demás.

sábado, 28 de noviembre de 2015

¿QUÉ VAMOS A LEER?: Off the record.


Nunca antes el mundo del periodismo fue escenario de una novela de misterio, humor y verdades al desnudo. Como comunicador, debo confesar que cuando vi el título: Número cero (Lumen, 2015) se encendieron mis alarmas y la curiosidad me empujó a tomar el nuevo libro del italiano Umberto Eco.

Y es que, la edición cero, en periodismo significa realizar un ejemplar de ensayo antes de la publicación oficial para el mercado. Es así como la pluma de Eco traza la línea editorial de la que sería una novela llena de revelaciones –que muchos sabemos, sospechamos o nos son bastante obvias- que a veces preferimos soslayar.

La historia está ambientada en 1992 en Italia y gira alrededor de un viejo periodista llamado Colonna, quien es encomendado a encabezar un proyecto bastante sombrío: dirigir un periódico (“Domani”) que jamás verá la luz del día. El objetivo del misterioso personaje que financia el periódico es el de chantajear a las altas esferas del poder en Italia para que lo acepten como uno de los suyos.

En esta labor contará con un grupo variopinto de colegas, entre los que destacará Braggadocio, quien lo llevará a una peligrosa investigación que involucrará desde el mismo gobierno italiano hasta el propio Vaticano en una conspiración criminal descabellada.

Fuente: coleccioneslaira.cl
Entre humor y misma dinámica de espías es como Número cero seduce al lector. Mezclando romance alturado, datos detectivescos y recursos policiales, buen manejo de la intriga y un poco de ensayo al develar la moral y triquiñuelas de los medios de comunicación es como Eco nos cautiva.

El final es un golpe brutal al lector, para mí lo fue, hasta me sobresaltó. La reflexión es tan reveladora que nos convence de la razón por la que la población se conforma con más de lo mismo en las noticias y el apego inútil a los programas de espectáculos, por ejemplo y la banalidad de la televisión basura.

*Una parte más que interesante y para analizar es cuando uno de los periodistas propone hacer una nota acerca del uso de los celulares (que recién se asomaban en los 90’s) para lo cual, el jefe editorial no lo considera importante y sostiene que será una moda pasajera de no más de dos años de duración ya que, “la gente lamentará perder la conversación privada, cara a cara… y la factura será astronómica”. Reí mucho con eso. 

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