Todo lo demás, es un sueño...

Todo lo demás, es un sueño...
...sueña que es cierto
Mostrando entradas con la etiqueta libro. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta libro. Mostrar todas las entradas

sábado, 16 de septiembre de 2017

¿QUÉ VAMOS A LEER?: Radiografía de algo llamado "nosotros"

Fuente: static.larazon.pe

El cuento como expresión breve de una historia nunca había sido tan bello como leer, a mi criterio, a Ribeyro, quien me conmovió, tocándome fibras sensibles, explorando aquellos rincones más íntimos del peruano que mira al horizonte con ilusiones.

Prohibido besar a las cholas (Mesa Redonda, 2017) de Luiz Carlos Reátegui, es un conjunto de cuentos sobre seres humanos que se escapan del papel e invaden las calles. Están allá afuera, tras la puerta, se les ve por la ventana o somos nosotros mismos en algún momento.

Aquí se licúan la discriminación, el abuso adolescente y sexual, y la crisis social que día a día somos protagonistas o testigos. El autor ha sabido condensar de manera tan sobrecogedora un tema y extenderlo a lo largo de, máximo de cuatro o cinco páginas, y volverlo todo un mundo.

Fuente: static.larazon.pe 

Cada desenlace conlleva a una reflexión que nos hará caer cuenta en qué estamos fallando en nuestro papel como ciudadano, como prójimo, hijo o como padre. Aquí conoceremos las historias de un hombre que se siente marginado hasta de su reflejo, una muchacha que la conducen a la perdición por una trocha, un minusválido que salta de un risco para sentirse libre de la falsa admiración a su alrededor, un mesero que espera en vano una propina, etc.


Prohibido besar a las cholas es un libro corto, menos de ochenta páginas, pero ¿acaso necesita de más? Cada historia, inmensa y perturbadora, ofrece la grandeza de una antología voluminosa que entraña los sentimientos y te desgarra tu propia moral, te cuestiona y, como me pasó; te hace pensar qué tan miserable puedes ser con los demás y cuánto estás contribuyendo a ello.

viernes, 30 de junio de 2017

¿QUÉ VAMOS A LEER?: Junto a la soledad

Fuente: Grupo Editorial Peisa.

Escribir es un oficio de soledad igual que el placer de leer, como lo he sostenido en mis notas anteriores, y es en la nueva obra de Fernando Ampuero donde he corroborado ello y, además, sobre la raza de quienes escribimos. En Lobos solitarios (Peisa, 2017), el autor cierra un círculo, hace justicia a la memoria y deja descansar a quienes ya no están y a quienes quiso alguna vez.

A lo largo de sus 70 páginas –no nos engañemos- las cuales comprenden, según el autor, un cuento largo, traza el escenario del oficio periodístico en la mítica redacción de la revista Caretas con todas sus neurosis y mundos torcidos de todos los que son elegidos por el periodismo.

Es en este ámbito en que recorremos los pasillos no solo del viejo edificio de la revista sino de los personajes que trabajan allí. Es aquí donde Ampuero se centra en dos colegas suyos, tan atormentados, esclavos de sus propios fantasmas y obsesiones: Edmundo y Xavier.

Fuente: Elcomercio.pe

Ambos mundos, tan dispersos y conflictuados, nos llevan a lo más desgarrador de un ser humano, asimismo haciendo un guiño a la frase que da nombre al libro. A lo largo del relato vamos llevando a cuestas un vacío, un anhelo atado por el arte de la escritura que para muchos es la liberación, pero para estos dos hombres, se convierte en una condena de la que jamás podrían librarse.

Uno de ellos, Edmundo, tras un periplo por México, se ganó el elogio de nada menos que Juan Rulfo por una novela que, lamentablemente, se quedó en el olvido en nuestro país. El otro, Xavier, bajo la excusa de una ambiciosa novela ocultaba una destructiva soledad.

Un relato que explora los sentimientos de aquellos que se dedican a escribir o, por lo menos a los que no saben hacer más que eso. Los deseos, motivaciones y el impulso de hacerlo siempre, o casi siempre, van de la mano con un oscuro pesar que pocos logran exorcizar.

viernes, 17 de febrero de 2017

¿QUÉ VAMOS A LEER?: Secretos de alcoba


Voyerista: Persona que disfruta contemplando actitudes íntimas o eróticas de otras personas. Según la definición de la Real Academia, podemos concluir el contenido del título El motel del voyeur (Alfaguara, 2017), escrito por el gran exponente del nuevo periodismo Gay Talese.

Este libro adictivo y atrapante tiene la mezcla de novela erótica, de no ficción y reportaje al más alto estilo del autor quien ya es todo un referente consolidado del periodismo narrativo en nuestros días. Conocido por sus obras que tienen como protagonistas a personajes reales y con una concienzuda investigación, Talese es precedido por su reputación que fue determinante para que este libro vea la luz, recién casi cuarenta años después.

El protagonista –o mejor dicho, el proveedor- es Gerald Foos, dueño del motel Manor House desde mediados de 1960 en Denver (Colorado), quien le envía una carta anónima al periodista en la cual le revela su secreto y una interesante oferta:

Acondicionó el techo de su motel con unas rejillas para poder ver a través de ellas a sus clientes y poder atestiguar de primera mano sus conductas y, tras haber documentado cada avistamiento por más de 15 años sin haber sido descubierto por nadie, le ofrece sus diarios para que pueda emplearlos como material para un nuevo proyecto, bajo la condición que no revelase su nombre.

Fuente:www.abc.es

Es en este momento donde nos abrimos paso a la interesante historia de las cavilaciones de Talese por aceptar dicho ofrecimiento, a pesar que él jamás escribiría algo sin emplear nombres reales. Se debate el dilema moral o la mera experimentación científica del comportamiento humano bajo la premisa del mismo Foos en sus anotaciones en que sustenta que, si bien es un hombre que le llama poderosamente la atención cómo son las personas en la intimidad de sus habitaciones, es un hecho que, a pesar de los tabúes, nuestra naturaleza tiene siempre algo de voyeur.

Aquí se despliega a detalle el acondicionamiento del falso techo que empleó como observatorio y sus apuntes meticulosos de los hábitos de sus clientes. Estos registros no solo son ricos en el aspecto erótico, sino también en lo social, ya que en su fetichismo, Foos sacaba conclusiones que iban más allá del morbo, sino dignos de un proyecto de sexología profesional.

Avistamientos de parejas jóvenes, maduras y hasta lisiados de guerra y sus prácticas. Las complejas relaciones matrimoniales y sus fachadas ante los ojos públicos se despedazan al cerrarse la puerta del dormitorio nos carga de pesimismo.

Se evidenciará en los registros, a través de las conductas, los cambios en la sociedad norteamericana como la revolución sexual de la década del 70’, el rompimiento de los tabúes interraciales y, hasta la doble moral –no solo sexual- del ciudadano de ese país, que el propio voyeur calificará de decepcionante y total pérdida de la fe por las personas.

El motel del voyeur es un libro cargado de vigor sexual, historias sin ningún pudor que nos trasladan a los estrechos conductos en que se deslizaba el autor de las notas, su vida personal, su infancia rural en que podemos conectar diversos aspectos que pueden construir aquella fascinación que para muchos puede significar como una ‘perverción’ y a la vez es también una crítica a la sociedad, al mundo actual y darnos cuenta que es un instinto común –en mayor o menor grado- del ser humano el querer mirar. Hoy en día tal vez nada nos sorprenda, sin embargo aquí obtenemos algo que muy difícilmente tendremos: la vista de cómo son las personas cuando nadie los ve –o creen que nadie los ve-, no obstante el mundo ha cambiado al igual que las rutinas en el dormitorio (o tal vez nunca cambiaron y siempre se quiso ocultar).  


*Hay una reflexión interesante en que la gente se puede ver ofendida si descubre que los espían en su intimidad como lo hiciera un voyeur, sin embargo hoy en día vivimos con cámaras en todas partes justificando su existencia y tolerancia en haras de la seguridad. 

domingo, 30 de octubre de 2016

EL ESCRITORIO PERDIDO: Hallazgo I: Un corresponsal del que se dice...

Fuente: http://www.poemas-del-alma.com/

Había encontrado el libro de Bresso Henri Soler en la biblioteca de la Universidad Tecnológica del Perú aquella tarde mientras esperaba a Missela. ¿Pero qué pasa aquí? Estoy desconcertado, deberán leer un párrafo, si es que pueden, de él para entender de qué intento hablar. Y digo “si es que pueden” porque casi imposible no seguir leyendo más párrafos de Henri Soler.

Es visceral porque, según la traducción, escribe insultos, uno tras otro, pero sabe en qué momento comenzar con la catarata de procacidades (Ver página 26). ¡Ya! El meollo es el libro: “El nombre es el conflicto”, 116 páginas, editorial “Máxima”, 1974. La tapa es marrón, hay un punzón y un hilo de sangre que brota de la punta con finas gotas bañando el rededor.

En la solapa solo dice esto: Bresso Henri Soler Pruskov (1906), escritor y periodista. Se desempeñó como corresponsal de guerra en Alemania y Polonia durante la segunda guerra mundial y se dice que publicó más de 20 títulos. Máxima ha publicado 15 de éstos con mucho éxito.

¿Dónde nació? ¿Murió? ¿De qué país es? No parece alemán, quizá sea ruso o búlgaro… “Se dice que publicó”, ¿quién dice? Parece una broma. Leí por ocioso unas cuantas hojas de El nombre es el conflicto porque en la computadora de consulta figuraba como narrativa mundial.

Missela demoró como siempre, pero yo me demoré más para bajar al patio porque Henri Soler me enganchó con sus páginas: “Sabíamos que moriríamos cuando escuchamos los pasos a lo lejos. Aquel eco era como el del corazón materno al unísono del propio cuando, protegidos, dormíamos dentro del vientre. Era familiar, ¿no es así? Es tan cálido esperar y tan doloroso descubrir. Mi compañero se deshacía del miedo y yo no dejaba de temblar, pero sabía que, ya sea en cinco minutos o en cincuenta años, tendría que morir y la forma no importaba porque al final, muy dentro de nosotros, sabíamos que moriríamos…” (Pág. 16)

Ese es Bresso Henri Soler. Y falta más, mucho más. Deberé investigar qué libros tiene, dónde hallarlos y, lo más importante: aprender a escribir como él. ¿Habrá ganado algo? ¿Será reconocido en el canon literario? Recurrir a Google nunca fue tan desesperante. Y cuando Missela pregunta: ¿Qué fue?, yo le respondo: Gracias por demorar.


miércoles, 1 de junio de 2016

¿QUÉ VAMOS A LEER?: Lazos de sangre.

Fuente:libreriaperu.files.wordpress.com
Hay amores que no pueden olvidarse, y ni la sangre –tómese como quiera- puede ayudar a dicha tarea. Esa es la piedra angular donde se cimienta la novela de Ignacio López-Merino El laberinto del cazador (Planeta, 2011).

Con desparpajo, humor y dosis precisos de drama; el autor nos cuenta la historia de Alberto; muchacho miraflorino quien ve marcado sus días de niñez, juventud y adultez, no solo con episodios variopintos de redescubrimiento, sino de la atracción que sentirá por su hermana.

Aunque parezca un tabú casi monstruoso, el protagonista se verá rodeado de amigos, vecinos y palomilladas impregnadas de una nostalgia sobrecogedora. En su camino tendrá a sus tíos: Un mujeriego que le enseñará el arte de seducir mujeres y el otro, un metafísico que busca llegar al purgatorio.


Pero la obsesión que lo perseguirá por los años, y al pasar de las hojas, será su media hermana Raquel; inquietante personaje que seducirá a Alberto y al lector. Es aquí donde se desata un festival de pasiones y contradicciones sentimentales que nos hará preguntarnos: ¿Hasta dónde podemos llegar por un romance que nunca se debería dar?

*Raquel goza despertando deseos a Alberto, lo cual provocará que éste la busque, años después, de forma desesperada con la misión de liquidarla, y a sí mismo después. Tres finales escribe el autor. ¿Cuál eliges tú?  

lunes, 15 de febrero de 2016

¿QUÉ VAMOS A LEER?: Una genial antologia... que nunca exisitó.

Anagrama se hizo de los derechos del libro posteriormente. Fuente: Anagrama-ed.es.

Si bien, no sería nada fácil elaborar una recopilación de biografías de escritores vivos o no, pues mucho menos lo sería de escritores ficticios. Esta es la premisa de Literatura Nazi en América (Seix Barral, 1996) del autor chileno Roberto Bolaño quien nos tiende una trampa haciendo guiños a la realidad.

Treinta autores de diversas nacionalidades; de habla hispana, inglesa, alemana, etc. A los cuales, Bolaño nos envuelve con sus dramáticas historias entre publicaciones, ideas políticas, precoces talentos y frustraciones muy humanas.

Portada original de Siex Barral 1996. Fuente: memoriachilena.cl.

La alusión de mencionar “Nazi” en el título es por la leve inclinación, ya sea por política, simpatía o nacionalidad; hacia el otrora régimen alemán, como lo comprobaremos a lo largo del libro. No debe entenderse como una apología, sino como un coincidente anecdotario que une todas las historias.

Se lee como relatos independientes, si bien no se trata de una novela ni un libro de cuentos, uno llega al punto de considerar un derroche de imaginación separado por nombres, fechas de nacimiento y defunción.

Fuente: radio.uchile.cl.

Brillante muestra de incansable inventiva mezclada con hechos, pasajes y personajes reales que, hablo por mí; hizo que vaya hacia el buscador para comprobar si alguno de éstos autores existieron o no. Esto se refuerza con la inclusión de una bibliografía ficticia de las obras de cada uno de los autores. En mi opinión, perfecta forma de comenzar a leer a Bolaño.

*Edelmira Thompson, viuda de Mendiluce –primer autor con el que abre el libro-, es presentada como una escritora argentina, intelectual y benefactora de la cultura cuyas pasiones giraron alrededor de las artes. Mujer fuerte e independiente cuyos hijos (Juan y Luz) nutren y cautivan al lector para llegar hasta el final del libro.

miércoles, 27 de enero de 2016

OTRA CRÓNICA: Cúmulo de contradicciones

Todavía no llegaba. El sol reventaba la vitrina, por lo cual debimos bajar la cortina y evitar que se estropee la mercadería. Era casi la hora y, como si fuera un viento atroz que abre las puertas de las casas como se ve en las películas de huracanes, entra Fiorella, agitada, con el cabello suelto, bastante revuelto y su sonrisa con pizcas de culpabilidad.

-Ya llegué. Tuve que venir corriendo…

-Cuando no, Fiorellita haciendo ejercicio, no como otros que vienen caminando…

-Qué hablas, no –y luego se ríe tanto que se pone roja-.

Con paso rápido, deja sus cosas y se prepara para comenzar con sus labores del día. Su cabello, ya no tan alborotado, es poco más que esponjoso, su atuendo es bastante urbano y cómodo, su calzado (me dijo una vez que no eran zapatillas), sin pasadores, tiene un cierre al costado.

Comienza a arreglar su zona, la tarde se ve tranquila, será que el sol espanta a cualquiera y solo los lugares donde venden helados podrían estar más llenos. Si no se cuentan a los que entran para refrescarse con el aire acondicionado desde los primeros metros de la entrada, entonces el movimiento sería nulo.

De pie, ante la mesa de novedades; revisaba y hojeaba, movía y ordenaba, se rascaba la cabeza y se acomodaba los anteojos. Iba con las manos llenas y al verme, ella ofreció a ayudarme, así que nos repartimos el trabajo igual por igual, hasta que se acordó que su zona seguía revuelta.

Se amarró el cabello. Al verlo le dije que se lo deje suelto. Hizo una mueca con la boca, bajó la mirada y soltó un débil “mmm” y dijo: “Me dijeron que me lo debo amarrar”. No insistí, así que me dejé de tonterías y continué con mi trabajo antes que mi jefe me lo recordara.

Me subí en la escalera y retomé el ordenamiento. Entraron un par de curiosos que no hicieron caso al resto de mis compañeros. Como les estaba dando la espalda y había suficiente ayuda, seguía tranquilo ocupándome de lo mío.

Fuente: 4.bp.blogspot.com
Aunque no faltaba uno que otro caso en que, sin importar la ayuda que le ofrecieran mis compañeros, los clientes se paraban justo donde estaba para luego preguntarme cosas.

Eso me hace recordar cuando un domingo, un muchacho con su mamá estaban a mi costado y escuché cuando ella le decía: “Pero pregúntale al joven…” Aquel, un poco retraído, introvertido y casi inexpresivo, optó por darse toda la vuelta y hacerle la consulta a Fiorella. A ella.

Cuando terminé de atender a las personas, le recordé la anécdota entre risas. Ella, ruborizada y sonriendo mientras movía la cabeza, me culpó de exagerar y solo dijo: “Estás picón porque no llevó nada de King”, concluyó riéndose.

-El chibolo sabía lo que quería, eso queda bien claro.

-¡Qué hablas!, nada que ver –mueve la cabeza otra vez y no deja de enrojecer sus mejillas-.

Después de la pintoresca situación, la tarde echa su velo de tenue color para dar paso a lo que sería una noche con cielo vivo, brisa un tanto escasa y cálida atmósfera abrazadora. Más flojo el cierre de la jornada y con Fiorella conversamos solo un rato.

-Cuando viaje a Estados Unidos me compraré la segunda parte de este libro.

Me ensaña, lo ojeo. No sé qué tanto lo miro si no entiendo nadita, pero igual paso sus hojas. El ejemplar es bonito; de bolsillo, gordito, letra grande, hojas de olor agradable, hasta podría llevarlo dentro de un bolsillo sin darme cuenta.

-Está simpático. Se ve que es un libro chévere.

-Sí, me gusta mucho. Muero por terminarlo.

-Me ha dado de leer uno de los de allá atrás…

-¿A sí? Pensé que esos libros no te gustaban…

-Una vez Ricardo me dijo: “El ser humano es un cúmulo de contradicciones”.

-Oye, qué buena frase.

Fuente: flickr.com (Felipe Ortiz) 
Queda como suspendida. Pensativa, gesto serio. Sus lentes enmarcan una expresión casi pueril, lo que me recuerda que aún no cumple los veinte. No sé por qué a veces creo que tiene menos edad. Se ríe, sonríe y habla con decisión, pero la veo con menos edad. Con esa frescura, ese optimismo, esa fuerza y energía que algunos perdemos (o ya perdimos).

Al despedirnos con un beso en la mejilla, su cabello esponjoso y suelto la hace más bonita, pero la sigo viendo como con menos edad. “Chau, me has hecho pensar con esa frase”, me dice antes de quedarse en el paradero.

Ahí se queda, esperando. Pensando como me había dicho. Ahí la dejo, con aquella cabecita llena planes, un viaje, pensamientos y años que están por venir para redondear su carácter, que todavía intacto, no se ha manchado con el puñalero modus operandi del “mundo real”.

Mañana será otro día y volverá a venir corriendo, con su cabello revuelto. 

domingo, 22 de noviembre de 2015

¿QUÉ VAMOS A LEER?: Nunca olvides a la familia.


Una oferta que no podríamos rehusar, francamente. Una novela apasionante, un drama apasionante, un obra estupenda. El Padrino (Ediciones B), sin duda, desde su aparición, revolucionó el mundo del crimen como se tenía concebido hasta entonces (de la misma manera que su adaptación al cine).

Escrita por el italo-americano Mario Puzo y publicada en 1969, esta obra nos introduce a la intimidad y pasiones de una familia forjada por la pobreza y el crimen. Los códigos de amistad, honorabilidad y respeto erigían una legitimación de la envilecida mafia. Ojo, más no apología.

Aquí podremos conocer la verdadera imagen del personaje que encarnaría Marlon Brando, aquella que pasma a quien lo lee, ya que nos presentan a un don Vito Corleone robusto, un tanto bajito “como un bulldog”, pero con un respeto tal, que todos los que le rodeaban se sentían complacidos de servirlo. Esto denota una estima desinteresada y legítima, al punto en que nos preguntamos; ¿qué poder tiene este señor para generar semejantes reacciones?

Fuente: izquierdacasual.files.wordpress.com

Para los fanáticos de la trilogía de Francis Ford Coppola, no saben de los datos, intimidad, situaciones inéditas (como si se tratara de un Bonus que incluyen los CD’s) de lo que se están perdiendo al no leer el libro. Podremos conocer las verdaderas motivaciones de Michael Corleone, por qué Fredo fue relegado, del origen del patriarca, entre otras.

Los sentimientos vertidos y mucho de lo trajinado de esta familia han sido tomados de las propias experiencias del autor quien es de origen siciliano. Respiraremos mafia, honor, traición, amor, decepción, venganza, la decadencia y deterioro del respeto entre los propios capos criminales. Nunca antes se logró retratar al ser humano con todo lo que esto implica, dentro de este entorno tan envilecido y cruel como lo es estar al margen de la ley.

*Puzo hizo historia y alcanzó la inmortalidad al darle un poco de su aliento a estos personajes que ahora son leyenda. La relación entre Michael y Kay conmueve tanto al punto de sufrir junto con ella la angustia que la atraganta mientras ve a su esposo hundiéndose cada vez más en el fango del crimen, nicho al cual juró jamás llegar.

lunes, 11 de marzo de 2013

Cuando conocí a Ampuero


Un encuentro casi poético para mi carrera, como poesía misma, que es indispensable aunque no se sabe para qué diablos sirve. Dicha frase, en una entrevista con Milagros Leiva, citó Fernando Ampuero sumergido en esa risa gruesa y resonante. Con el encanto de un viejo marino, que da la impresión que en algún momento se va a inclinar, cerrar un ojo, abrir otro y con una sonrisa alargada como con gancho de carnicería, te coquetearía sentenciando, con su tic al terminar de hablar, con su vibrante, seco y humorístico “¡Ah!”.
Con un nombre que remece los oídos de periodistas y en el círculo literario de nuestro país congrega a muchos colegas y artistas de las letras. La fascinante mente de Fernando ha iluminado los relatos y cuentos más interesantes desde la penumbra para que el mundo los vea, los lea y sepa de su existencia.
Con esa sonrisa confiable, sabe perfectamente como imponer su posición de hombre duro y enorme, pero en microsegundos, se convierte en un niño encandilado por la literatura y el sabroso gusto de saborear libros, páginas y páginas de diversión nacional e internacional. Y no lo oculta, ya que se pone la banda de hincha ‘Ribeyriano’, con su corazoncito ‘Hemingayano’ con tendencia ‘Capotezca’ pero con la convicción ‘Borgista’.
Y su inclinación, como lo dice, es de cuentos. “Soy básicamente un cuentista”, eso escuche por primera vez, creo que muy tarde, en una entrevista con Beto Ortiz donde presentó su libro donde compilaba sus cuentos y relatos, titulado: “Antología Personal”. Allí paso a descubrir a aquel gran hombre en edad ‘venerable’, como lo dijo en otra entrevista, que a pesar de su porte imponente, sabía convertirse en niño grande, jovial y que usaba el arma más dulce, placentera y sublime como lo son las letras.
Su historia, la de su sentencia clínica hacia los brazos de la muerte en pocos meses lo llevó, junto conmigo, a un viaje de placer para disfrutar de lo restante de la vida, y yo del redescubrimiento del placer a escribir, hasta que se comenzó a percatar que estaba de todo, menos moribundo y que dejó de lado su futuro suicidio para retomar con el andar de la vida, aquella tan larga y fugaz a la vez, que así como los instantes, se ilumina y se puede apagar cuando menos lo pensamos. Es como esa historia, real y no ficticia de su vida, me hizo poner los cinco sentidos en ese hombre con aspecto de marino bonachón que te sentenciaba con un "¡Ah!" al terminar una frase, como dándote pie a responder.
En julio compré la Antología Personal y sin duda es un talento en manifiesto, un amor a las letras que sabía inculcar en mi corazón, cabeza y dedos deseosos de teclear. Y en octubre, un 31, por la noche, en Miraflores, donde se daba a acabo una Feria del Libro, tuve el placer de ir a la presentación de “Un Viaje de Ida”. Una noche en que vería al autor en acción, a escasos metros de mí y posteriormente a centímetros, donde su resonante voz podría hacer vibrar mi pecho y que sea más verídica que la de los parlantes de la computadora donde había visto otras entrevistas como la que le hace Marco Aurelio o la misma Leiva.
Presentó su libro en compañía de Patricia del Río, que lo describía como jefe y periodista. Él, aun mudo, escuchaba y sonreía, con aquella barba que delineaba y hacía más auténtica su sonrisa hasta que tomó la palabra. Para qué, muy carismático hombre del otro lado del escenario donde compartía pequeñas bromas y daba adelantos de qué se trataba su obra, sus pequeños relatos y de cómo la vida es un viaje de ida, ya que no hay vuelta a atrás. Así de sencillo, así de simple. Así de irremediablemente triste. 
Escuchaba cómo es que el prolífico escritor decidió serlo, cómo es que nació su amor a la lectura y fue cuando mi corazón saltaba de entusiasmo y de gran motivación de reafirmar aquel gusto o mejor dicho, vocación que se afianzaba en mí con mayor solidez. Sin duda que aprendí que es un oficio con beneficio y el que sale ganando es el autor y el lector. El placer de ser creador no tiene precio y, a la vez, somos lectores de igual manera que gozamos y nos deleitamos de saborear un exquisito libro en la mañana, tarde, noche o madrugada inquieta, nada como el delicioso papel letrado que contiene historias inmortales.
Ahora que terminaba su presentación, quedaba acercarme al marino enorme de bonachón aspecto para que firme la Antología Personal, ya que no pensaba, por el momento comprar Viaje de Ida. Estar frente a él, cara a cara y confirmar cosas, si es tan bonachón como se ve o tan cascarrabias como le permita su ‘venerable edad’. Enorme mano que estrechó la mía y con encandilados ojos, le dije “Un gusto señor Ampuero”. ¿Me firma su libro? Aún no compro el Viaje de Ida, pero muy pronto. “¡Ah qué bueno!, a ver”. Eso dibujó en mí una sonrisa de tranquilidad que motivó a que le confiara algo simpático que tenía que ver con su libro. “Ya hubiera querido que en mi vida existiera una ‘zurda’”. Eso lo hizo chasquear con una sonora risa. Me miró por un segundo y me preguntó el nombre. Me retiré a un lado del salón con mi trofeo firmado y con las emociones al tope porque estaba más que empilado por volver a casa y escribir como loco. Y como loco se volvieron mis ímpetus, ya que saqué lo que tenía de la billetera y compré El Viaje de Ida. ¿Tendría otra oportunidad de tener a Fernando Ampuero a escasos metros y disponible a firmarme mis libros como ahora? Eso pensé.
Volví a él y grande su sorpresa al verme otra vez, frente suyo, menudencia pequeña de hombre y con libro nuevo, deseoso de que se lo firmara. “Cómo no”, me dijo con su firme voz, que no era nada ‘venerable’ como su edad, sino potente. Fue cuando levantó una ceja, de hecho que mi energía no era de cualquiera, o por lo menos con un poco de vanidad conjeturo esto, y me dijo: “¿Es usted un escritor?” Con mi camisa a rayas, corbata color vino y mi terno azúl noche, daba la impresión de un hombre de letras, cosa por la que lucho cada día de mi vida.
Aún no señor, pero quiero serlo algún día como usted. Hizo una mueca positiva, volvió a verme y dijo mi nombre para confirmar que era aquel que debía escribir para la firma. Ello me hizo elevarme más de la tierra y con gusto, mi ego habrá despegado dos o tres metros de donde estaba de pie. No sé si era porque, en algún momento tendría una anécdota de un retazo de hombre que con entusiasmo quería ser un escritor y lo estuvo jodiendo firmando sus libros o por los tres vasos de trago corto que me había bebido.
Esa noche no solo vi al escritor que había convertido en un referente, escuché y hablé con él. Sin duda tal cual como se pinta en las entrevistas, ni más ni menos, era simplemente Ampuero, hombre de cuentos, letras y literatura que presentaba un libro más para compartirlo a la sociedad y que lo lea quien quiera leerlo. Aquel hombre con aspecto de marinero bonachón y de “¡Ah!” resonante que no podía evitar se convierta en su sello de charla y conferencia. Sin duda, visto, escuchado, hablado y leído, no olvido el día en que conocí a Fernando Ampuero.

lunes, 17 de septiembre de 2012

¿QUÉ VAMOS A LEER?: Fantasmas en mi cabeza.


Del genial escritor estadounidense del género de terror, Stephen King, les recomendamos uno de sus primeros títulos: "El Resplandor" (1977)  (The Shining). Una genial propuesta que el laureado director Stanlye Kubrick llevó al cine en 1980 con éxito y generó toda una cultura hacia el libro, pero que en nuestra mente nos queda la espeluznante expresión de Jack Nicholson asomándose a través de la puerta y diciendo: "Aquí está Jhonny"... Sencillamente aterrador.

Volviendo al libro, King, de manera ágil, aborda los temas psicológicos y familiares basados, en parte, en algunas de sus propias experiencias para recrearnos el drama de los Torrance. Jack y Wendy Torrance son los padre de Danny, un niño con una desarrollada habilidad psíquica que le permite ver cosas sobrenaturales, anticiparse a los hechos y tener visiones, dicho don, llamado 'Resplandor', es denominado como 'Tonny', por el mismo muchacho, haciendo creer a sus padres que se trata de un amigo imaginario.

Fuente: static.guim.co.uk
La historia se desarrolla cuando Jack acepta el trabajo de cuidar el Overlook Hotel durante la temporada de invierno, el cual se queda totalmente aislado, pero que encierra muchos males y secretos aterradores que provocan demencia durante el encierro. Hace mucho tiempo, el antiguo cuidador enloqueció y asesinó a su familia, ante esa confesión Jack reacciona con humor, pero Danny sabe que hay algo peligroso en el Hotel y teme que tanto su madre como su padre estén en peligro.

Sin duda, una novela de constante suspenso que toca las fibras más humanas de una familia que en apariencia es común, pero que las desconfianzas, los miedos y la violencia chocan las sensibilidades más profundas. Uno de los aciertos más geniales de King. Todo un deleite para leer, no se pierda el relato de supervivencia de Danny y su familia en el Overlook Hotel. ¡Sabemos que será de muerte!

jueves, 15 de septiembre de 2011

¿QUÉ VAMOS A LEER?: Fútbol capa por Cappa.




Porque el mundo es redondo como un balón, nos une y nos apasiona; es por eso que me dí el gusto de leer ¿Y el fútbol, dónde está? (Peisa, 2004) de Angel Cappa. Allí cuenta muchas experiencias relacionadas a su carrera y sobre el deporte más lindo del mundo. Expone que las banalidades que invaden al fútbol le hacen perder su verdadera esencia.

El punto comercial, las evoluciones tácticas, la tecnología y demás temas son los que predominan en este libro muy bien escrito y lleno de sabiduría. La perspectiva del "filósofo del fútbol" es sencillamente una añoranza al fútbol-juego, diversión, un sentimiento.

Desde la pasión amateur en la natal Argentina donde nos hace partícipes de sus tiempos de jugador de barrio, hasta sus experiencias en el Real Madrid y otros países de Sudamérica, Cappa incluye su voz junto con la de otros grandes como lo son César Luis Menotti, 'Pep' Guardiola y Jorge Valdano.

Fuente: resumensports.com

Este no es solo un libro sobre una pelota, sino también de un romance que va siendo deborado por el Marketing, el negocio, la ficción publicitaria y los monstruosos contratos que llenan los bolsillos pero empobrecen el espectáculo. Créanlo, léanlo, disfruten, vivan el fútbol.

*Les recomiendo: "De amor y de odio"; un relato en el que Cappa plasma las pasiones del fútbol como deporte, amistad y traición. Cortito, lindo, hermoso relato.

Vistas de página en total