Todo lo demás, es un sueño...

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martes, 12 de junio de 2018

FIEBRE 2018: De confección mundial



Todas las selecciones participantes en el mundial buscan un solo objetivo: Hacer historia. Sin embargo, la copa del mundo ha sido testigo de gestas y episodios que han quedado en los registros del torneo para la posteridad y de sus selecciones, por lo que mencionaremos las camisetas que dejaron huellas indelebles.

Estamos cerca de volver a ver a nuestra selección en una copa mundial de fútbol y consecuentes a la fiebre, haremos un repaso a las ‘micas’ que hicieron historia. Ya sea una incidencia en el torneo, un título o para sus países un hito, los colores patrios toman protagonismo total por estos días.

Perú (Argentina 78’)
Comenzamos y no podía ser de otra forma que con nuestra camiseta nacional. La blanquiroja participó en cuatro ediciones (sin considerar la actual), pero la más destacada fue sin duda la de Argentina 78’ luciendo un diseño Adidas manga larga con las líneas rojas y la impresionante franja diagonal. Considerada por la cadena ESPN como la camiseta mundialista más hermosa.


Inglaterra (Inglaterra 66’)
Los inventores del fútbol tuvieron que esperar 8 ediciones (de las cuales solo había participado cinco) para por fin consagrarse campeón y reclamar el sitio que por derecho (o patente) merecía. En un torneo en el que fueron locales, no perdieron ninguno de sus 6 partidos, cumpliendo así una campaña irrepetible, por lo que el uniforme rojo (marca Umbro pero no visible) sencillo pero bastante elegante junto con el imponente escudo, sigue siendo historia pura.


Brasil (México 70’)
Para muchos, la mejor selección brasileña de todos los tiempos. Con 19 goles en 6 partidos y un estilo de juego que destacaba por su elegancia, fantasía y demoledor ataque, se impuso sin dificultad, conquistando así su tercer título y, por reglamento, conservando el trofeo Jules Rimett para siempre. Conformado por cuatro futbolistas que eran el ‘10’ en sus respectivos equipos (Pelé, Tostao, Rivelino, Jairzinho y Gérson) es sin duda un combinado imposible de repetirse. Debido a ello su camiseta se volvió mítica. Simple, pero mítica: amarilla intensa con las mangas y cuello redondo verde.



Argentina (Argentina 78’)
Un gigante de Sudamérica y del mundo es, sin discusión, Argentina que con 12 Copas Américas ganadas hasta ese entonces y un subcampeonato del mundo en 1930, así lo ratificaban. Y el certamen llevado a cabo en su país (coyunturas aparte) en el que impuso carácter y contundencia consolidó su rótulo de ‘grande’. Y a 40 años de dicho logro, su camiseta confeccionada por Adidas, a la medida para marcar la esbelta figura de los jugadores, manga larga con puños blancos, rayas verticales celeste intenso, la convierten en un diseño elegante e histórico.


Alemania Federal (Italia 90’)
Para el mundial “más feo” (por el bajo nivel futbolístico y de promedio de gol) se vio la camiseta más hermosa; la del futuro campeón del torneo, Alemania Federal. Nuevamente Adidas resaltando por sobre las demás, nos presentó un diseño que marcó la tendencia de la época, con ese toque artístico sobre la camiseta blanca, las franjas gruesas de los colores de la bandera teutona de forma escalonada. Las tres rayas negras desde el cuello hasta parte del brazo y el escudo en el extremo izquierdo. Es histórica no solo por el estilo, sino por la coyuntura, ya que la caída del Muro de Berlín en 1989 daba paso a la unificación del país, dividido en Oriental y Occidental por más de 40 años, por lo que sería la última participación con el agregado de Federal.



Camerún (Italia 90’)
Su segunda participación mundialista (antes en España 82’) fue una revelación para los países africanos, siendo el primero en alcanzar los cuartos de final, (superando lo conseguido por Marruecos en México 86’ que llegó a octavos) instancia no superada por ningún cuadro de dicho continente. Además, en su debut le ganó por la mínima al campeón defensor Argentina. Y por si fuera poco, uno de sus integrantes, Roger Milla, fue por muchos años el jugador más veterano en jugar una copa del mundo, además de ser el tercero en la tabla de goleadores con 4 tantos. Su camiseta verde de cuello blanco en “V”, también por la marca Adidas, con franjas blancas y en lugar del escudo oficial, la cabeza de un león fue  y sigue siendo el sello distintivo de los llamados “leones indomables” de los mundiales.



Croacia (Francia 98’)
Tras la desintegración de la antigua Yugoslavia, la República socialista de Croacia hace su primera aparición en un torneo de la FiFA para Francia 98’ y, hasta el momento, es la mejor participación de un debutante, llegando hasta el tercer puesto, dejando en el camino a Rumania y a Alemania, haciendo padecer al local en semifinales, y vencer a Holanda para la medalla de bronce. Y, para coronar su actuación, su delantero, el mítico Davor Suker, acabó como el máximo anotador del certamen con 6 goles. Un recuerdo imborrable para los croatas que dejaron una gran actuación al igual que su camiseta: La marca italiana Lotto, confeccionó una camiseta azul y bajo los brazos y parte del torso, blanco, donde se extendían cuadros rojos. Histórica.



Francia (Francia 98’)
Cuál más histórica que la del primer título. La selección gala organizaba su segundo mundial después de 60 años y se propuso celebrar en casa a pesar del pesimismo de la afición y de la coyuntura divisionista entre las etnias que conforman Francia por aquellos tiempos. Sin embargo, el paso firme de los dirigidos por Aimé Jacquet, capitaneados por Didier Deschamps y con un Zinedine Zidane brillante fueron haciéndose espacio hasta enfrentar a la imparable Brasil, hasta ese momento, e imponerse por tres goles en la final. Adidas vuelve y presentó un diseño moderno del empleado en la Eurocopa 1984 en la que Francia resultase campeona.
 

jueves, 7 de junio de 2018

FIEBRE 2018: Es para celebrar

Fue por eliminatorias, pero aquí Christian Ramos celebrando como Spiderman. Fuente: Depor.pe

Se escucha decir que los goles tienen que celebrarse. Y qué mejor en una copa del mundo, que ha sido el escenario perfecto para cobijar verdaderas actuaciones que son la culminación de una obra maestra que es siempre un gol. Hay para todos los gustos: las que marcaron un hito, las ensayadas o las espontáneas, sin embargo, sea cual sea su origen, nos fascinan y le dan más disfrute  a la fiesta del fútbol.

Si en los partidos comunes hemos visto coreografías fabulosas y curiosas celebraciones; cabe señalar la de Cristiano Ronaldo, con su giro en el aire y su grito de guerra (muy parodiado en redes sociales), el bailecito de Antoine Griezman en alusión de un videojuego, nosotros mismos hemos querido reproducirlas en la pichanga del barrio o los niños cuando anotan en la calle.



Aquí repasaremos algunas de las celebraciones que quedaron en la memoria de muchos, que otros lo vimos por video o (en estos tiempos) que se viralizaron. Muchos de estos, más que por su creatividad o improvisación, tienen un mensaje que va más allá de la simple maroma. No es un top necesariamente, es solo, a opinión personal, los que considero más emblemáticos y los que me dejaron huella.

Teófilo Cubillas, Perú (Argentina 78’)
Cómo no colocar este gol, más que por su hermosura y nivel de definición, por su significado emotivo. Perú enfrentaba en la primera fase a su similar de Escocia e iba perdiendo hasta que una rápida respuesta del combinado patrio y con penal atajado por parte de Ramón Quiroga, revertimos el resultado. Lejos de cómo nos fue en la siguiente etapa, se supo realizar una primera parte brillante, finalizando como primeros en nuestro grupo por encima de Holanda y considerado por la revista El Gráfico como el mejor medio campo de dicha instancia. Sin duda un recuerdo que cobra mayor brillo al ver a Cubillas disparar fuera del área, venciendo las redes rivales y con los brazos levantados y el grito ahogado por la risa mientras los compañeros lo abrazaban en un mar de euforia. Cuánta alegría en un solo gol.

La alegría del 'nene' al anotarle fuera del área a Escocia. Fuente: Libero.


Marco Tardelli, Italia (España 82’)
Los ‘azzurri’ cargaba con la tribulación por escándalos de apuestas en el torneo doméstico y llegaban al mundial sin el cartel de favorito (recordemos que empató sus tres encuentros en su grupo que compartió con Perú) pero que fue de menos a más y terminó alzando la copa tras 44 años, última vez que fue campeón, y con Paolo Rossi como el máximo artillero (6 goles). En la final en el Santiago Bernabéu contra Alemania, se impuso 3-1 y fue el segundo tanto, anotado por Tardelli, que quedó para la historia: Una descarga total, sacudiendo la cabeza y gritando mientras corría por el campo. Euforia genuina.

Fuente: bbc.co.uk


Diego Armando Maradona, Argentina (México 86’)
Han pasado 32 años de aquel certamen y aún se escuchan los ecos de la gran campaña de la albiceleste que llegó a tierras aztecas con críticas y sin ser favorito más allá de su tradición copera. Y en un mítico encuentro contra Inglaterra que significaba mucho más que el pase a la semifinal, ya que las heridas por la guerra de las Malvinas convertían el partido en una revancha con tintes políticos. Ahí apareció el ‘10’ para, con una viveza, anotar un gol al que llamaría: “La mano de dios” y sus celebración, tan simple, tan significativa con el puño cerrado y brazo en alto caminando por la tribuna argentina del estadio Azteca en señal de haber ganado la guerra. Diego y bronca en estado puro.




Roger Milla, Camerún (Italia 90’)
En el mundial del nivel futbolístico más bajo, pocos aspectos le dieron luz, y uno de ellos fue lo hecho por la selección de Camerún. Los africanos se presentaban en su segundo mundial (antes España 82’) y fueron la atracción del certamen llegando hasta cuartos de final, lo más lejos que llegaría una selección de dicho continente. Su jugador estrella, Roger Milla, siendo ya un veterano con 38 años, quedó tercero en la tabla de máximos goleadores (4 tantos) y con una celebración que pasaría a la historia. Lo sufrieron Rumania y Colombia, a quienes les anotaría dos goles. , pero fue ante los 'cafeteros' que su singular baile quedó para el recuerdo desde la concepción de la conquista; quitándole el balón al portero colombiano René Higuita en un también famoso ‘blooper y tras anotar, correr a la esquina del campo y bailando frente al banderín. Realmente gozó e hizo gozar del mundial.


Fuente: noorinfo.com


Bebeto, Brasil (EE.UU. 94’)
Sería el mundial en que Brasil se consagraría tetracampeón del mundo y, de paso, dejarnos una joyita que, en muchos puntos del planeta también se imita y muy seguido. Un episodio que quedó en la memoria de muchos fue la genial actuación de las selecciones europeas como Suecia, Holanda o Italia, pero que coincidentemente, caerían ante el poderío sudamericano de los cariocas y fue por los cuartos de final que la naranja mecánica recibió el gol de Bebeto que dio paso a su famosa celebración meciendo los brazos (junto con Mazinho y Romario que se le unieron al festejo), debido al nacimiento de su tercer hijo dos días antes. A la postre, el bebé llegó, no necesariamente con su pan bajo el brazo, sino con un mundial para su papi.




Brian Laudrup, Dinamarca (Francia 98)
Tras dos ausencias mundialistas (90’ y 94’), la selección danesa volvía a la máxima justa en Francia y con el título de campeón de la Copa Confederaciones de 1995. Su participación concluyó en cuartos de final, cayó ante Brasil la más brillante generación de jugadores daneses de su historia, no sin antes dejar un aporte a la fiesta del balompié. Brian Laudrup fue quien anotaría el momentáneo empate contra Brasil y a petición de su hijo de hacer algo “un poquito extraordinario” para celebrar su siguiente gol, es que corrió, formando un semicírculo por la euforia y se recostó en el césped completamente inmóvil. Casi eliminan a Brasil, casi consiguen la gran hazaña, pero en definitiva, el hijo de Laudrup fue quien ganó.




David Beckham, Inglaterra (Corea y Japón 2002)
Un grito, un beso al escudo y unas cuantas lágrimas. Eso resume la celebración del inglés en el mundial asiático hace doce años, sin embargo, el significado va más allá que la simple descripción. El ‘galáctico’ sufrió una pesadilla en la edición de Francia 98’ y con 24 años de edad, dejó a sus compañeros con un hombre menos tras ser expulsado por cometer una falta a Diego Siemone en el encuentro ante Argentina por los octavos de final. Esto provocó que el juego se extienda y se definiera en la tanda de penales donde los albicelestes se impusieron. Beckham fue tildado de responsable de la eliminación y tuvo que cargar con eso hasta el siguiente mundial. Su revancha comenzaría con el gol agónico que marcó de tiro libre en el minuto 93 a Grecia, que les daría el pase directo a Corea y Japón, evitando así jugar la repesca. El destino quiso que su revancha concluyera al enfrentar nuevamente a Argentina, esta vez por la fase de grupos y con un gol suyo de penal, los dejase casi eliminados del certamen. Una reconciliación con su país que lo gritó con más bronca que amor.





Tim Cahill, Australia (Alemania 2006)
La selección australiana retornaba a una copa el mundo tras 32 años de ausencia (Alemania 74’ había sido la última vez) y con un entrenador de lo más prestigioso como el holandés Guus Huddink, hicieron maletas hacia tierras teutonas y demostrar que la espera no fue en vano. Compartió grupo con Brasil, Japón y Croacia, difícil bienvenida considerando que eran selecciones duras y con más experiencia que los ‘canguros’, pero en su encuentro inaugural, de ir perdiendo ante los nipones, supieron darle vuelta al marcador en minutos finales. Su estrella, Tim Cahill abrió el camino hacia la victoria con los dos primeros de los tres goles anotados para el 3-1 final.  Y su celebración, corriendo al banderín de la esquina y lanzando golpes, quedará en el recuerdo, sin duda un sello de aguerrida actitud y un guiño a la cultura australiana del ‘canguro boxeador’.




Tshabalala, Sudáfrica (Sudáfrica 2010)
Por primera vez en la historia, una copa del mundo era celebrada en el continente africano, lo que significó una nueva era de inclusión y de una revalidación al espíritu del fútbol que es la unión. Con la presencia de una figura tan importante para ese país, y del mundo, como lo fue Nelson Mandela, Sudáfrica 2010 pintaba para ser una fiesta total con el color, ritmo y cultura que solo el pueblo africano sabe darle siempre a estos certámenes. Como anfitrión, jugó el partido inaugural ante México y si bien no lograron ganar ya que empataron 1-1, el primer gol del torneo celebrado en aquel continente lo hizo un sudafricano. Después, a pesar de su histórico triunfo ante Francia por 2-1, quedó eliminado en fase de grupos por diferencia de gol y con 4 unidades (igual que en 2002), siendo el primer anfitrión en no conseguir pasar de ronda. Sin embargo, a pesar de ello, nadie jamás les quitará lo bailado.




Robin Van Persie, Holanda (Brasil 2014)
El fútbol da revanchas. Como ya lo vimos en un caso anterior, esta vez le tocó a la ‘naranja mecánica’ cobrarse. En el mundial pasado, perdieron la final contra la selección de España, condenándolos nuevamente al infame histórico segundo lugar. En Brasil 2014, en fase de grupos se volvieron a enfrentar y aunque el encuentro quedó en un escandaloso 5-1 a favor de Holanda, ésta comenzaría perdiendo debido al gol de penal de Xavi Alonso. Minutos después, Robin Van Persie anotaría el empate gracias a un centro de ensueño que ejecutó de palomita y provocando no solo el comienzo de la pesadilla para el campeón vigente, sino una imagen para memes que dio la vuelta al mundo. Aquel gol fue tan efusivo que motivó una celebración en complicidad con su entrenador, el mítico Louis Van Gaal, chocando las palmas. ¿Ensayado o espontáneo?



domingo, 3 de junio de 2018

FIEBRE 2018: Un mundial en el corazón



Todos tenemos un mundial. Puede ser el primero, puede ser el que marcó algo en nuestra vida o, para algunos más afortunados, cuando su país se consagró campeón del mundo. Nosotros, después de 36 años, recordaremos este mundial como el más importante, no porque resignemos la idea de volver al certamen cada cuatro años, sino lo que significó para más de dos generaciones que nunca vieron a la blanquiroja en esta justa.

En nuestras memorias quedarán las primeras impresiones, los partidos inolvidables, las polémicas que pasaron a engrosar los registros históricos, los récords, los jugadores, etc. Este será, en lo personal, mi cuarto mundial, pero será el mejor porque podré ver a la selección peruana compitiendo, cantando el himno y espero que anotando goles.

Pero sin contar con este extraordinario factor, ¿cuál es el mundial que más recordamos? Aquel que estará enquistado en nuestra mente sin importar los años ni las ediciones. Por ejemplo, mi hermano, nueve años mayor que yo, tiene en su corazón el primer mundial que vio, el de Italia 90’; con Maradona y Caniggia como figuras en Argentina y una Alemania que impuso el mejor juego de aquel certamen, jamás lo olvidará.

Hace doce años y si me acuerdo
No puedo evitar, en estos tiempos de fiebre mundialista, recordar mi primer mundial, aquel celebrado en Alemania en 2006. Sin duda la explosión más genuina de ilusión y adrenalina que alguien pueda experimentar. La fiesta, el color, el brillo en los ojos de los hinchas, los disfraces, las locuras y, sin importar el resultado, las lágrimas o las frustraciones, siempre hay fanáticos sonriendo.


Inauguración del mundial Alemania 2006. Fuente: Nexpanama.com

El primer partido que vi fue el de la fase de grupos, en aquel año estaba en cuarto de secundaria, así que podía ver algunos de los encuentros por la mañana antes de ir a clases. Los cuadros de Australia y Japón se enfrentaron aquel lunes 12 de junio. Me desperté temprano, era a eso de las siete si es que no recuerdo mal. Aún en cama y tapado, con un ojo abierto y el otro cerrado, vi el partido.

El gran entrenador holandés Guus Hiddink dirigía a los ‘canguros’, mientras que por el lado nipón, el ex astro brasileño Ziko hacía lo propio en el banquillo. Hubiera sido una experiencia común de no ser por los condimentos de aquel juego tan especial que me abrió las puertas a las maravillas del fútbol.

Canguros

Japón comenzó ganando. Eso sería normal, un equipo gana y el otro pierde. Pero la reacción australiana que arrinconó a los japoneses y el gol del empate, que fue faltando diez minutos para terminar el partido, trajo la euforia de una infatigable afición y de la celebración de su autor yendo al córner y haciendo la finta de boxear con el banderín.

Minutos después, otro gol. Los hinchas, cargando canguros inflables o de peluche, mostraron la cara más colorida del fútbol, aquella que refleja el verdadero espíritu de este deporte: fiesta y alegría. Me emocioné mucho, pero más cuando encajaron otro tanto en los minutos de compensación y experimenté la montaña rusa de sentimientos que un evento así puede generar en una persona.



Una pequeña perla, para un collar completo de joyería fina que resultó ser el mundial de Alemania 2006. La goleada de Argentina a Serbia, las atajadas de Lehmann ante los albicelestes, la Portugal revelación de un jovencísimo Ronaldo quien estaba aún a la sombra de un ya veterano Luis Figo, el agónico gol de Henry ante Brasil y el cabezazo de Zidane a Materazzi en la final de la copa que se tuvo que decidir en una dramática tanda de penales.

¿Cómo olvidar aquella copa? Su canción que ni un bledo de poder pronunciar ni entender pero que en clase, con mi amigo la intentábamos cantar y nos miraban como orates. Claro, después vendría Sudáfrica 2010, el primer mundial realizado en África y donde España rompería la nefasta racha de selecciones europeos incapaces de ganar la copa fuera de su continente. Brasil 2014, el de más goles anotados (171), el tetracampeonato de Alemania, el ‘mineirazo’ de Brasil, la revelación Costa Rica, pero eso son otros recuerdos.





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