Todo lo demás, es un sueño...

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miércoles, 8 de noviembre de 2017

¿QUÉ VAMOS A LEER?: Los dioses están en guerra


Estamos a punto de emprender un viaje a un enigmático mundo el cual fue poblado por un sinfín de sangres, etnias, culturas y claro, dioses. Estaremos a punto de tomar un camino donde solo será de ida, más volver será una opción que no podremos optar. De la mano del escritor Neil Gaiman llega American gods (Roca Editorial, 2001).

Esta novela teje la historia de Sombra Moon, quien tras cumplir su condena en la cárcel, se ve con la sorpresa de que su esposa murió en un accidente automovilístico junto a su mejor amigo. Una vez libre, pero sin nada ni nadie que lo espere, de camino al funeral, conoce a un misterioso hombre que le ofrece trabajar para él y que se hace llamar Mr. Wednesday (miércoles).

Este hombre es nada menos que un viejo y poderoso dios: Odin, con quien viajará por las carreteras de Estados Unidos para reclutar a otros dioses caídos en el olvido para luchar en contra de los nuevos dioses: la tecnología, televisión, telecomunicaciones, etc. El viaje estará plagado de muchos simbolismos y de señales que hará descubrir a Sombra que convivimos con aquellas deidades que una vez fueron gloriosas y que hoy en día se ganan la vida con la mísera fe de remanentes cada vez más escasos.

Fuente:/thelongcenter.org

Gaiman es un maestro al momento de presentar en escena a los viejos dioses de manera nada gloriosa, sino con ciertas pistas que, si lo deducimos o investigamos, daremos con la identidad del personaje en cuestión. Por ejemplo: Mr. Wednesday es descrito como un hombre mayor con un ojo de vidrio (no mencionaré otros datos), lo cual indica un rasgo fundamental del señor de Asgard que carecía de un ojo el cual perdió a cambio de obtener sabiduría.

Es una novela que el autor escribió mientras viajaba por las carreteras de América y muchos de los escenarios, según Gaiman, son reales, ya que no quería escribir de lugares por los cuales no haya pasado. En este recorrido veremos seres de la mitología escandinava, irlandesa, oriental y africana.

Si uno espera encontrar acción –en esto quiero ser enfático-, no será como se cree: Una sangrienta y épica guerra entre omnipotentes personajes. No, no hay ese tipo de acción. En su lugar tendremos mucho simbolismo acerca de la existencia en este mundo y de los engaños. El principal punto a tocar es: Los inmigrantes trajeron su cultura y sus dioses a América –o donde quiera que fueran-, y con el pasar del tiempo, los fueron olvidando y en su lugar iban adoptando nuevos dioses.

El gran salto
                               En 2017, Amazon estrenó la serie basada en el libro. (Fuente: Youtube)

Aquí evidenciaremos un ambiente pesimista, una urbe corrupta y gris donde muchos dioses tendrán que arreglárselas para nutrir sus fuerzas mientras se dedican a distintas actividades para ganarse la vida. Junto con Sombra descubriremos los orígenes de América, los pobladores, sus dioses y cómo Odín llegó allí y por qué es el promotor de esta guerra.

El viaje no solo será para reclutar, sino para entrenar a Sombra, quien tendrá diversas misiones, obstáculos, conducir por las carreteras del país o escapar a lugares donde conocerá diversos seres: egipcios, rusos, irlandeses, americanos y siempre plagado de sueños inquietantes en los que sentirá la voz de la propia “América” clamando por un equilibrio en un contexto de “guerra fría” que recompensará con la supervivencia a los que prevalezcan y condenará al olvido y exterminio total a los que pierdan.

American gods es un despliegue de escenarios espectaculares, diálogos bien pensados, dominio de la mitología y del inteligente criterio de Neil Gaiman para plasmarlo sin subestimar al lector y dejar que éste lo vaya descubriendo o deduciendo como un juego. Un puzzle de enigma que al final unirá las piezas necesarias para entender el “chiste” final de sus personajes, por eso recomiendo mucha concentración y no dejar la lectura largos periodos de tiempo. Una novela que se disfruta de otra manera sin necesidad de bombas ni rayos celestiales. Los dioses son más mundanos que nosotros.

*American gods ganó los premios: Hugo y Nébula; por novela de ciencia ficción, el Locus por fantasía y el Bram Stoker por terror.




lunes, 14 de marzo de 2016

¿QUÉ VAMOS A LEER?: Niños macabros. Adultos vacíos.


Fuente: paginasdeespuma.com

Parece que a veces, con tanta rutina condimentada con estrés, hemos amordazado nuestra inocencia y, en casos más penosos, nos avergonzamos de tenerla. Por eso la dejamos agonizar hasta morir. ¿Qué ven los niños? ¿Qué sueñan y cómo miran el mundo?

Estas preguntas son contestadas en el maravilloso libro de cuentos El cuerpo secreto (Páginas de espuma, 2015) de Mariana Torres. En 34 historias –unas más cortas que otras, puesto que son desde una a ocho páginas- conoceremos los micro mundos que recrea la autora:

Un niño que permanece vestido como el hombre araña incluso para dormir, otro que le crece un árbol dentro del estómago, una decepcionada niña que ve a una ballena saltar desde el mar y que nadie parece importarle y dos amigos que juegan a las carreras en la playa hasta que una enfermedad termine con sus diversiones para siempre.

Fuente: elcorreoweb.es

La facilidad que despliega Mariana para trasladarnos a pequeñas realidades, criterios inocentes de sus protagonistas y las dosis fantásticas dan como resultado una sola sensación: La tristeza de haber dejado de ver el mundo con aquella mágica inocencia con la que solíamos hacerlo.

Los niños protagonistas no pueden escapar de la realidad en que les tocó vivir, así que intentan transformar las pocas situaciones que viven sin importar llevar consigo a los propios adultos sin que estos lo adviertan y mucho menos quieran.

*En uno de los cuentos nos deslizan la idea de que una niña ha recibido de regalo unas singulares mascotitas: un matrimonio que vive en una casa de muñecas. Ya desde el diálogo inicial te estremeces: “No le tenías que haber comprado hombrecitos a Lucía. Es demasiado pequeña.”

jueves, 18 de febrero de 2010

Que siga la ilusión...


Hablemos un momento de las ilusiones. Si, aquellas que son el motor de todo lo que hacemos. De nuestros planes son las gestoras, de nuestros deseos son el aliento perfecto. Qué más queremos que nuestras ilusiones se hagan realidad. Nuestros suspiros tendrían sentido y todos nuestros esfuerzos para que se hagan realidad nuestros ideales.

Una vez pensé encontrar la felicidad, aquella que no nos deja dormir y ello no implica el mal humor ni la antipatía, pues, es el deleite más grande que uno puede sentir. Los momentos de alegría se vuelven prolongados hasta decir basta. Pero no somos capaces de detenernos, de cesar, de parar. Nuestra sonrisa se prolonga y se extiende como ocaso en el infinito.

NO somos lo suficientemente valientes para admitir un fracaso, a menos que termine la ilusión. Y somos capaces de lograr cualquier cosa, con tal de poseer lo que nos motiva a sonreír y soñar. Nuestra vida, a partir de ese entonces, se vuelve un sueño perpetuo, en una fantasía interminable y el pago, es tu sonrisa que parece nunca terminarse.

¿Qué es mejor que una ilusión? No lo sé. Pero queremos que nunca termine el sueño, la fantasía. Queremos vivir en un mundo de cuentos. Las cosas nunca son como queremos, pero siempre podemos lograr que sean acorde de un ideal. Queremos tanto, que dejamos de pensar en nosotros mismos. Nosotros vivimos por el otro y el otro, es el mejor de los regalos, y sólo nos queda decir: Te amo.

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