Todo lo demás, es un sueño...

Todo lo demás, es un sueño...
...sueña que es cierto
Mostrando entradas con la etiqueta Julio Ramón Ribeyro. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Julio Ramón Ribeyro. Mostrar todas las entradas

sábado, 16 de septiembre de 2017

¿QUÉ VAMOS A LEER?: Radiografía de algo llamado "nosotros"

Fuente: static.larazon.pe

El cuento como expresión breve de una historia nunca había sido tan bello como leer, a mi criterio, a Ribeyro, quien me conmovió, tocándome fibras sensibles, explorando aquellos rincones más íntimos del peruano que mira al horizonte con ilusiones.

Prohibido besar a las cholas (Mesa Redonda, 2017) de Luiz Carlos Reátegui, es un conjunto de cuentos sobre seres humanos que se escapan del papel e invaden las calles. Están allá afuera, tras la puerta, se les ve por la ventana o somos nosotros mismos en algún momento.

Aquí se licúan la discriminación, el abuso adolescente y sexual, y la crisis social que día a día somos protagonistas o testigos. El autor ha sabido condensar de manera tan sobrecogedora un tema y extenderlo a lo largo de, máximo de cuatro o cinco páginas, y volverlo todo un mundo.

Fuente: static.larazon.pe 

Cada desenlace conlleva a una reflexión que nos hará caer cuenta en qué estamos fallando en nuestro papel como ciudadano, como prójimo, hijo o como padre. Aquí conoceremos las historias de un hombre que se siente marginado hasta de su reflejo, una muchacha que la conducen a la perdición por una trocha, un minusválido que salta de un risco para sentirse libre de la falsa admiración a su alrededor, un mesero que espera en vano una propina, etc.


Prohibido besar a las cholas es un libro corto, menos de ochenta páginas, pero ¿acaso necesita de más? Cada historia, inmensa y perturbadora, ofrece la grandeza de una antología voluminosa que entraña los sentimientos y te desgarra tu propia moral, te cuestiona y, como me pasó; te hace pensar qué tan miserable puedes ser con los demás y cuánto estás contribuyendo a ello.

domingo, 29 de noviembre de 2015

ESCRITORIO PERDIDO:Solo para solitarios

Fuente: grupoeditoresvenezolanos.com
Llegando de trabajar me encierro en aquel mundo que solo se admite uno. Con la justa entro yo, mi conciencia viene conmigo, porque si no, creo que se quedaría afuera. El trabajo de escribir (si es que llega a ser trabajo en algún momento) es para solitarios y si uno no lo es, se convierte en un ermitaño a la hora de hacerlo.

Es inspirador saber que Bolaño, tras sus sin fin de labores del día, trabajando en otras cosas lejos de la literatura, escribiera por las noches. Stephen King, mi platónico mentor, escribía por las noches en un improvisado estudio después de dictar clases. Ni qué decir acerca del maestro Ribeyro en París. Así que yo, después de trabajar, escribo.

Las noches se han hecho para escribir, para crear. No puedo estar enganchado en las teclas ni mover los dedos con la misma fluidez que por las noches. El sol me molesta, el ruido inherente de la mañana no me concentra, por eso busco la seguridad y la paz de las madrugadas; donde estoy yo, yo, yo y yo.

El silencio desaparece con mi tecleo, cual fantasma de la ópera, creo sinfonías mientras tejo un texto. Ya sea una reseña, un mamotreto de letras o intentos fallidos de una novela, ahí estoy, dándole duro a un estilo de vida, a una forma de sentir la literatura. Saboreo una que otra novela y voy aprendiendo cómo hilvanar ciertas ideas, sin embargo, la noche me llama para sucumbir ante temperamentales inspiraciones.

Labor de solitarios, como la lectura. El escribir es para quienes tienen a la nada alrededor, así como cuando uno queda prendido de una novela, todo lo demás desaparece. Despertarte por las noches con una idea puede ser fatal, ya que el furor desaparece al amanecer si no se le ha aprovechado en el instante mismo. 

Vistas de página en total